Carmen Guevara C.|Periodista*Fotos archivo y facebook.

Panamá ha pasado por diferentes fases para convertirse en puente de tránsito entre las Américas, un crisol de razas desde la evolución, consignado como tal durante la época de la colonización española. Luego de su independencia con España surgió la unión voluntaria a Colombia, hasta alcanzar su separación y convertirse en república.
La llegada de población para los trabajos de la construcción del Canal de Panamá, y en estos últimos años, punto de paso de miles de emigrantes que buscan el sueño americano, han convertido al istmo en “Panamá, Puente del Mundo, Corazón del Universo”, como reza el lema, pronunciado por el Libertador Simón Bolívar en el Congreso Anfictiónico celebrado en el país en 1826.
La RAE define la palabra nación como “grupo de personas que comparten un origen y tradición comunes, y que suelen hablar el mismo idioma”. Además, alude a una idiosincrasia cultural compartida, y que debe expresar el principio de soberanía nacional.
Dentro de esta búsqueda de la propia identidad, el panameño ha pasado por épocas de lucha para alcanzar la soberanía en todo su territorio.
La presencia de razas diversas en el territorio permitió el enriquecimiento de la cultura que compone una riqueza histórica que hace difícil definir lo que realmente nos hace panameño.
Los hechos traumáticos registrados durante la época republicana, como los acontecidos en enero de 1964 y diciembre de 1989 -invasión estadounidense-, han marcado al nacional, aun manteniendo las identidades culturales propias de cada uno de los grupos étnicos que conviven en este pequeño istmo.
El patriotismo aflora en cada conmemoración y nadie puede olvidar estos 2 sucesos históricos trascendentales que mancharon de dolor y luto a la población.
La presencia de los norteamericanos en el territorio trajo la intromisión de festividades distintas a las propias, como, por ejemplo, la celebración de Halloween. Esta festividad, con raíces ancestrales y celtas, ha impactado la cultura panameña, a pesar de no ser parte de ella. Sin embargo, el fervor patriota perdura en la mayoría de los panameños que aman a su país sin importar la distancia.
El profesor Rommel Escarreola, historiador y docente, en una entrevista publicada en la web.laestrella.com.pa/vida-y-cultura/identidad-panameña destacó: “Debemos recordar quiénes somos realmente como panameños y la alegría que nos ha caracterizado aún en momentos de angustia. Es necesario dar ánimo y reconocer nuestras efemérides como ese detalle que podrá alzar nuestro espíritu con solo ver ondear nuestra bandera desde el cerro Ancón”.
Pero, la identidad nacional no está perdida, con solo ver desfilar a cientos de estudiantes en noviembre en las delegaciones de colegios y el empeño que le imprimen al representar con orgullo a sus escuelas, tanto en estas fechas como fuera del país, solo queda felicitar y sentir orgullo por estas generaciones de jóvenes panameños.