Estrategas de comunicación

Vie, 06/12/2024 - 16:47
Autor:

Rainer Tuñón C. /Director de Información y Relaciones Publicas de la UP.

 

Un estratega en comunicación es, en esencia, un profesional capaz de diseñar, planificar y ejecutar faenas, desde el terreno intelectual como en la operación misma de esas acciones, para influir en las actitudes, percepciones y comportamientos de audiencias específicas, transmitiendo mensajes coherentes y efectivos; con un grado de sensibilidad y calor humano que se destaca por encima de las expectativas mismas de los tomadores de decisiones y sus pares en esta construcción diaria de formas de conectarnos y compartir modelos y experiencias.

Dicha descripción encaja perfectamente con lo que Fernán Molinos Delaswsky nos mostraba desde el periodismo y la comunicación corporativa, donde fue uno de los grandes pioneros del nuevo paradigma comunicacional que lograba una comunión entre todas las disciplinas de la comunicación social para mostrar que las empresas y los gobiernos tenían historias que el público necesitaba conocer para entender mejor sus atributos y valores para el beneficio de nuestra sociedad.

Simon Sinek, un inquebrantable optimista, en su obra Start with Why, nos mostraba que: “Cuando reconocemos a los demás por lo que hacen bien, cultivamos no solo su éxito, sino también el nuestro”. Don Fernán tenía eso. Sin importar los años de experiencia, él atinaba al identificar y distinguir con sus experiencias y consejos a talentosos colegas al ofrecerle comentarios, uno que otro vacilón y buenas anécdotas, además de una guía profesional real que buscaba fomentar en ellos que se movieran de lo táctico a lo estratégico, a través de la lectura continua y el pensamiento crítico.

Los periodistas, que luego nos dedicamos al campo de la comunicación integral a principios de este siglo, comprendimos la importancia de aplicar nuestros conocimientos de calle y seguir formándonos técnicamente para alcanzar una visión única para advertir el panorama comunicacional a corto, mediano y largo plazo con sus retos, desafíos y oportunidades; mejorar nuestra capacidad de análisis percibiendo el contexto político, social cultural y mediático; trabajar con naturalidad con equipos multidisciplinarios, negociar y gestionar situaciones de crisis de manera activa y profesional; ser creativos y adaptables ante distintas audiencias y maneras de comunicarnos, midiendo el impacto de nuestras estrategias comunicacionales, realizando ajustes siempre analizando los resultados que hemos alcanzado.

Fernán tenía también la particularidad de aplicar pruebas de conocimientos generales, por esa inquietud natural de probar las capacidades y el conocimiento de los jóvenes periodistas; siempre preguntaba y compartía datos y mantenía un finísimo, además de acucioso sentido del humor que compartíamos las pocas veces que nos encontramos entre labores periodísticas y reuniones en la esfera corporativa.

Don Fernán Molinos era un gran periodista y experto en comunicación gubernamental y corporativa; también un gran estratega comunicacional, de los pocos que he conocido hasta ahora, pero sobre todo, un maestro de los maestros y estrategas comunicacionales que conozco, respeto y admiro en la actualidad.

Decía Aristóteles: “La recompensa de una labor bien hecha es haberla hecho”. Fernán la hizo bien. Saludos, maestro.