Rainer Tuñón C./Director de Información y Relaciones Públicas de la UP

Antes se decía que la neurofibromatosis era la “enfermedad del hombre elefante”. Si bien, esta condición estuvo asociada con la vida de Joseph Carey Merrick, debido a las malformaciones que afectaban su cuerpo, y su historia fue conocida por el mundo a principios del siglo veinte, a través del libro El hombre elefante y otras reminiscencias, de Frederick Treves, y luego con su adaptación al cine en una extraordinaria cinta de David Lynch en 1980, aún se mantiene el estigma social sobre este padecimiento.
El actor Adam Perason se presenta junto con Sebastian Stan en la película Un hombre diferente, de Aaron Schimberg. El filme, Edward (Stan), un esperanzado actor con neurofibromatosis se somete a una radical operación para cambiar su aspecto físico; sin embargo, una vez consigue una mejor apariencia y aparenta cambiar su vida, siente que sigue siendo el mismo y no quien aspira ser, pues habita en un cuerpo alterado. En el camino aparece Oswald (Pearson), un intérprete con la misma enfermedad que tenía, y le roba el mandado, pues se hace del papel en una obra de teatro escrita para un actor como él, pero antes de ser intervenido.
Un hombre diferente no necesariamente es un drama, un filme de terror corporal o una comedia negra. Se trata de una honesta mirada hacia los matices de la hermosura y la bondad vista desde el ego y sus contrasentidos.
Los trabajos de ambos actores son muy efectivos al mostrar las vulnerabilidades neuróticas sobre el estado de belleza o fealdad. Si bien, filmes como Mask, de Peter Bogdanovich, sobre la vida de un muchacho que sufría de displasia craneodiafisaria o Wonder, de Stephen ChBosky, que narra la historia de un niño con disostosis mandibulofacia que se sometió a 27 cirugías, muestran a sus personajes con intenciones motivadoras y de empatía ante sus respectivas afecciones, en esta cinta, la intención es mostrarnos el camino entre lo incómodo, divertido, reflexivo y en ocasiones perturbador, con dosis de humor y cuestionamientos a nuestras percepciones sobre nuestros prejuicios.
Los críticos de la Revista Rolling Stone describen que esta película “explora con audacia y humor negro sobre la identidad y la obsesión por la perfección física a través de una historia incómoda y emotiva”.
Lo cierto es que Un hombre diferente es en sí una historia diferente sobre lo que somos, lo que aspiramos, lo que hay, lo que nos gusta y disgusta, y en esencia, los entornos que distinguimos y juzgamos desde nuestros estándares de belleza.