Carmen Guevara C.

Encaminada a concretar el primer relato de un cinéfilo, me dirigí a la Dirección del Grupo Experimental de Cine Universitario (Gecu). El propósito fue entrevistar al Licenciado Jorge Cajar para que me hablara de una película que le impactó. Su respuesta fue inmediata: “La que me llamó la atención y en la cual el Gecu tuvo una participación protagónica fue El Panzer”. Durante 3 meses le cedimos el espacio a la productora, Me dicen El Panzer, para la realización de la película, estrenada en febrero de 2024, resume el director del Gecu.
Menciona que la cinta fue producida a través del Concurso Nacional Fondos Cine 2020 del Ministerio de Cultura de Panamá, como ayuda a la cinematografía nacional. Para Cajar se trata de un buen aporte porque se rescató la historia del deportista panameño que triunfó en España. Resalta como este joven, de origen humilde, oriundo del barrio del Chorrillo, llegó a Europa y destacó hasta su muerte.
El fútbol es un deporte que se ha convertido en una herramienta de aprendizaje para que niños, niñas y adolescentes adquieren nuevas aptitudes en ventaja de su propio desarrollo personal. Rommel vivió en pleno corazón de El Chorrillo, un entorno marcado por la violencia y la delincuencia.
Con una sonrisa franca Cajar menciona que el filme ha ganado premios a nivel internacional y ha contribuido al desarrollo del cine panameño.

Su mirada era muy viva cuando hace memoria a la década de los 70. Relata que era muy pequeño cuando su madre los llevaba a él y a su hermano, -los sábados- a ver matinés en los teatros Edison, Variedades y El Dorado.
En estas tardes de entretenimiento recuerda los documentales de los noticieros de la Deutsche Welle. Mirarlos permitía conocer de la cultura alemana y europea. Estos reportajes eran editados con una calidad narrativa y con fuentes confiables.
Del cine mexicano comenta: “En ese tiempo -años 70- la entrada estaba en 25 céntimos y se disfrutaba viendo la película con millo, empanada con chile, chicha o soda. Cada teatro o cine de las áreas de Santa Ana, Calidonia, San Felipe y vía España, entre otros de esa época tenía sus peculiaridades con respecto a la gastronomía”.
La razón por la cual le gusta la producción se la debe a su madre, quien, como mencionó antes, lo llevaba a aquellas tardes de teatro y cine. Su motivación por el séptimo arte viene desde temprana edad, recuerda que puede estar entre los 5 a 7 años.
La noche de banco era uno de sus recuerdos vívidos, pero con pesar menciona que solo era para adultos y se realizaba en horas nocturnas.