La banca ha ganado la iniciativa en utilizar los datos biométricos de los clientes en la rúbrica de contratos. Un lector le escanea el iris, las venas de la palma de la mano o la huella dactilar para identificarle. No es ciencia-ficción. El uso de estas tecnologías biométricas ya le permite el acceso a zonas restringidas, reconocerle en un cajero automático o validar un documento a distancia. En la autenticación de escritos y contratos se está imponiendo lo que se llama firma digital biométrica, que incorpora a la grafía otras mediciones de quien la realiza. La rúbrica digitalizada biométrica permite capturar la firma manuscrita utilizando dispositivos especiales (usualmente tabletas, pero también teléfonos inteligentes), que recogen además de la propia grafía, otros rasgos biométricos del firmante.
Esos distintivos pueden ser la velocidad con la que se escribe, la aceleración en la escritura, la presión, las inflexiones y cambios de dirección y el vuelo del lápiz mientras se firma. Esas características identifican a la persona de forma unívoca y quedan grabadas gracias a la tableta. Panamá es el primero entre los países centroamericanos que asimila las nuevas tecnologías, aunque con un atraso de cuatro años, señaló un experto de Deloitte que presentó las proyecciones globales de la firma para te año 2017. El estudio de Deloitte enumeró diez tendencias predominantes: seguridad biométrica, ataque de denegación de servicio, carros autoconducidos, la red 5G, aprendizaje artificial móvil y acceso de la navegación digital a los grandes interiores.
Aunque las cifras y porcentajes corresponden a latitudes como Reino Unido o Estados Unidos y tras reconocer que ‘no hay cifras' sobre lo mismo en Centroamérica, el experto indicó que Panamá es uno de los más adelantados en adquirirlas, ‘con unos cuatro años de atraso' por su conectividad y poder adquisitivo, aunque mucho más rápido que sus vecinos. Esta es la forma más habitual de este sello biométrico, la más sencilla para un cliente, que solo debe refrendar en una tableta como si lo hiciera en un papel, pero los otros rasgos biométricos añaden más seguridad a la autenticidad de la operación. También, podría utilizarse un lector del iris, el reconocimiento de la persona por voz o la huella dactilar, aunque los expertos reconocen que probablemente se dé una combinación de varias tecnologías, sobre todo en los smartphones.
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