Historiadores y prospectiva

Vie, 04/04/2025 - 20:15
Autor:

Dr. José Manuel Fajardo S. /Profesor Visitante UP CRUC

 

Yuval Noah Harari, es un historiador y escritor israelí creador de obras como: Sapiens: De animales a dioses, Homo Deus: Breve historia del mañana y 21 lecciones para el siglo XXI. Por su popularidad ha logrado proximidad con líderes y empresarios que se asesoran con él para escuchar su parecer sobre escenarios futuros, es decir, su prospectiva sobre lo que asoma en las próximas décadas para la humanidad.

Si bien él declara que el futuro es impredecible, asegura algunos hechos próximos; uno de los más llamativos es que en uno o dos siglos tendremos el desaparecimiento de la humanidad tal como la conocemos hoy.

¿En qué se basa? Afirma que gracias a la tecnología hemos desarrollado tres niveles de cambio: el genético, haciendo intervenciones a nivel orgánico que permiten afectar el genoma de animales y seres humanos a voluntad; el nivel cíborg, que ofrece la oportunidad de implantes en nuestro cuerpo capaces de multiplicar las capacidades naturales al por mayor; y finalmente, el estrato de la inteligencia artificial, donde es posible crear vida que se autogestiona sin requerir un mando humano, y además, independiente del carbono como base de la vida orgánica a la que estamos acostumbrados.

De acuerdo con Harari, aunque actualmente hay contenciones humanas para avanzar en estos desarrollos tecnológicos, especialmente aquellos que afectan al genoma humano, eventualmente se dejarán a un lado y el predominio de entidades inteligentes post-humanas será lo usual. Diana Uribe, historiadora colombiana, famosa por su programa radial “Historia del mundo”, que estuvo al aire en Radio Caracol durante 18 años, ha dedicado también ideas sobre prospectiva, por ejemplo, en su libro titulado Brújula para el mundo contemporáneo (2018).

En un podcast titulado “Diana Uribe cree que así será el futuro”, hay una entrevista conducida por Fredy Vega, Ceo de Platzi, donde la historiadora responde a la pregunta por el mejor escenario para América Latina.

Coincidiendo con Harari en cuanto a la imprevisibilidad del futuro, ella responde diciendo que hay dos elementos clave para nuestro destino histórico: aceptarnos y sentirnos cómodos con nuestra diversidad cultural y lograr romper la brecha de las desigualdades que imperan desde el período colonial (como visión heredada de los imperios que nos conquistaron).

Para ello, la ruta de la utopía, como algo que no se anuncia y simplemente estalla, es una esperanza, no solo para nuestra región sino para toda la humanidad. Contrastar ambas expectativas históricas es interesante, pues desde Harari hay un determinismo materialista, guiado por nuestra capacidad cerebral, que nos condena a desaparecer; en cambio, desde Uribe la posibilidad de un escenario favorable no es imposible, es sencillamente una tentativa que exige imaginación y la chispa de un movimiento utópico que dé lugar a lo no visto.