INTELIGENCIA ARTIFICIAL (I.A) ¿Nos convierte en “tontos”?

Lun, 07/04/2025 - 15:35
Autor:

Lic. Omar A. Joseph.

 

Karen Jones
Karen Jones Franco (K.J.F) Abogada, Defensoría de los Universitarios UP. 

“En este contraste nos interesa darle un vistazo al uso descontrolado de la Inteligencia Artificial (I.A) en el ámbito académico, como, por ejemplo, los constantes plagios que reducen, a nuestro parecer, la gestión de redacción natural o la búsqueda racional y crítica de un estudiante. Todo parece indicar que esa gestión se ve reducida, o incluso se anula, debido a que algunos usuarios se tornan en una especie de parásitos, incapaces de generar y producir su propio contenido a partir de información verificada. Esto genera una pregunta casi de rigor. ¿Nos hará tontos la IA?”

José Castañeda
José Castañeda (J.C) Historiador/ abogado/ sociólogo Centro de investigación Empresarial Faeco.

Qué piensa usted sobre el uso de la I.A. en la academia?

(J.C): Es una realidad que llegó para quedarse. La Inteligencia Artificial (I.A) en la academia es una herramienta en restructuración permanente, cada vez más eficiente, que permite enfocar y ahorrar tiempo en la búsqueda de información relevante, rompiendo todo tipo de barreras para acceder a conocimiento nuevo.

(K.J.F): El uso y el respectivo aprendizaje de la I.A en la academia es preciso e indudable debido a su propia naturaleza. Digo esto porque forma parte de los cambios tecnológicos que dieron inicio a la revolución del conocimiento humano desde hace muchas décadas. También, del ingenio humano y la capacidad de crear tecnología con miras al desarrollo humano y social, por lo que es y debe ser parte del aprendizaje en todos sus niveles, docencia, investigación, estudiantil y todo el engranaje educativo. Su uso en la academia es positivo y por supuesto, surgen otros retos.

¿Cree usted, como algunos autores, que la IA atonta a la humanidad?

(J.C): No, gran parte de la humanidad padece de otros factores estructurales que la tiene adormecida y sin suficientes herramientas de educación emancipadora; y si bien, la adicción a las redes sociales y la desinformación organizada campean en el mundo, el uso mediocre de la I.A solo es el reflejo de la situación actual de la juventud sin proyectos ideológicos humanistas.

(K.J.F): No, coadyuva a potenciar al que decide tomar el reto. El ser humano siempre se ha visto orientado a utilizar su ingenio para facilitar sus tareas diarias. Si nos remitimos a la historia, nada de lo que nuestros ancestros hacían para satisfacer sus necesidades básicas como comida, vivienda, movilización, alimentación comercio, la transmisión de conocimientos y cómo se comunicaban, ha atontado a quien busca el conocimiento y se adapta. Creo que es cuestión de enfoque y falta de aceptación a nuestra misma esencia de querer avanzar, evolucionar y transcender en el camino trazado.

Internet, por ejemplo, trajo consigo el acceso a la información en segundos, a base de datos en distintas localidades. En esto se basaban muchas discusiones, debido a que las personas ya no iban a las bibliotecas, y es así, pero, también provocó que se planteara su modernización. Hoy día vemos bibliotecas que asumieron el reto de la digitalización y son escenarios donde se puede consultar un libro físico o digital.

Y qué decir del uso de celulares, también trajo consigo frases como ya no nos visitamos. Sin embargo, esto permite a muchos mantenerse en contacto a pesar de la distancia y de los compromisos. Una herramienta como I.A deben ser usada como tal.

¿Uso para la tecnología vs su uso en la cotidianidad académica?

(J.C): Sobre la tecnología, la I.A. ha demostrado capacidad adaptativa, incluso para resolver diagnósticos complejos de la salud humana en tiempo récord, entre otros usos destacados; y es lo mismo para los efectos de la academia: acceso a bancos de datos, información en cualquier idioma, publicaciones más actualizadas, búsquedas más rápidas y otros enfoques para precisar nuevas investigaciones. Es un gran avance.

(K.J.F): En lo que he podido experimentar, este tipo de I.A. que está generando debates, muchos con reservas legítimas y naturales en la parte académica. La academia se aproxima a su uso cotidiano de la misma manera como se han introducido las distintas tecnologías. Uno de los aspectos que genera reserva es su uso de manera incorrecta. Pero esto ha existido siempre, no podemos culpar a la I.A., es un tema humano.

¿Será oportuno legislar, y penalizar su mal uso?

(J.C): En todo caso, eventualmente debe legislarse para valorar adecuadamente una creación original; pero, también se deberán suplantar las viejas formas de medir el conocimiento (que no sean meros exámenes o trabajos hechos por I.A), con investigaciones pertinentes, proyectos y acciones concretas de colaboración transversal que logren mejores objetivos, más que calificaciones.

(K.J.F): Es imperioso normar su uso, precisamente porque debemos regular la conducta humana, ante el uso incorrecto de la I.A. Si no lo hacemos, cómo podremos garantizar un ambiente seguro, qué certeza tenemos. Actualmente, existen demasiadas discusiones por temas de plagio y ética. Pero, cómo sancionamos algo sin regulación y un método para demostrar que ha sido plagiado de la I.A. Debe existir el debate y la conciencia de que presentar algo que no fue creado por ti, sino por la I.A como tuyo, es plagio.

Con el uso de la I.A se pueden generar textos con razonamiento a solicitud del usuario. Sus mecanismos se basan en algoritmos que le permiten llegar a premisas rápidamente y devolver lo solicitado, pero esto devuelto, se usa por el solicitante como si hubiera sido generado por él, sin citar que es una falta que debe ser sancionada.

Esto como uno de los casos de la academia. Pero, qué decir del mal uso con fines delictivos de la creación de videos, imágenes y voz. Esto debe ser sancionado, pero no hemos regulado los mecanismos probatorios para individualizar el tipo penal, sus autores, víctimas y las respectivas sanciones.

Actualmente, tenemos un vacío legal en esta materia y debemos recordar que, al normar el uso de la I.A realizamos a su vez acciones de educación para prevenir la comisión de delitos por este medio, brindando así la seguridad jurídica que requerimos como sociedad, el debate y su respectiva legislación, lo cual es más que oportuno.

Ante la rapidez con la que avanza la tecnología, surge el deber de nosotros como sociedad de exigir que los responsables de legislar reaccionen y actúen en la creación de normativas que protejan nuestros derechos fundamentales.

¿A diario surgen variables de las I.A. Dónde le vé llegar?

(J.C): Creo que a los derroteros más complejos de la humanidad; como lo es la formación de profesionales. Por ejemplo, en carreras afines a las nuevas tecnologías, las ciencias aplicadas, técnicas, las artes, las humanidades, el deporte y otras; ya que, si bien, muchas profesiones se quedarán sin espacio ante las ventajas de la I.A. y la robótica, seguirá siendo un asunto muy humano la originalidad, la cultura y la complejidad de la sociedad.

(K.J.F): Saliéndome del contexto y lejos de ser pitonisa, puedo sonar ilusa y hasta chistosa, pero no pude evitar recordar la película Avengers, de Marvel Comics, a J.A.R.V.I.S. Fue creado por Tony Stark (I.A). Cumplía funciones. En la película vimos cómo asistía, ayudaba a gestionar problemas, le pedía información. Lo que quiero resaltar, aunque sea ficticio, Tony Stark y J.A.R.V.I.S. es I.A, usada correctamente como herramienta para potenciar conocimientos. Puede llevar a trascender y evolucionar de manera impresionante a las personas.

Veo y espero que la I.A llegue a ser esto, una herramienta que responda a nuestras necesidades como sociedad en todos los campos, accesible para todos y en beneficio de todos, liderado con responsabilidad y ética por el ser humano