Mgtr. Julio Trujillo /Departamento de Matemática de la UP
La deserción universitaria en carreras científicas, como la Licenciatura en Matemática y la Licenciatura en Docencia de Matemática de la Universidad de Panamá, no es únicamente un problema estadístico; en mi opinión, representa uno de los desafíos más serios que enfrentamos si realmente aspiramos a construir un país con mayor desarrollo educativo y científico.
Los resultados preliminares del proyecto de investigación Factores de deserción de los estudiantes de la licenciatura en Matemática y en docencia de Matemática del campus central de la Universidad de Panamá, financiado por la SENACYT, así lo confirman. La evidencia muestra que factores como la situación económica y la procedencia geográfica impactan significativamente en la intención de abandonar los estudios.
Como investigador y educador, considero que estos hallazgos deben alarmarnos. No podemos seguir ignorando que los estudiantes provenientes de áreas rurales, de comarcas o aquellos que trabajan mientras estudian, enfrentan un riesgo mucho mayor de deserción. No se trata solamente de vocación o esfuerzo individual: las condiciones estructurales tienen un peso determinante.
Desde mi perspectiva, la Universidad de Panamá tiene la responsabilidad de actuar de manera más estratégica. No basta con ofrecer becas o tutorías generales; es necesario implementar un enfoque más personalizado, que sea sensible a las diferencias sociales, económicas y culturales de nuestros estudiantes. ¿Cómo podemos esperar tasas de graduación más altas si las condiciones para estudiar no son equitativas?
Nuestra investigación permitió capturar la complejidad real de este fenómeno. Sin embargo, el desafío ahora es tanto político como humano: transformar estos datos en decisiones concretas que mejoren la vida de nuestros estudiantes.
Estoy convencido de que podemos revertir la tendencia a la deserción si dejamos de tratar el problema como una fatalidad inevitable y comenzamos a verlo como una deuda pendiente con los jóvenes que aún creen en la educación pública.
La deserción universitaria no es simplemente un número: es el reflejo de un sistema que, en ocasiones, no logra acompañar a quienes más lo necesitan. Cambiar esta realidad es una responsabilidad que nos compete a todos.