Cambio climático: efectos en los ecosistemas costeros e hídricos

Vie, 09/05/2025 - 19:39
Autor:

Liriola Avilés / FCA Fotos cortesía de la FCA

 

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Erosión de suelo por sequía.

Panamá se enfrenta a una crisis climática que ya deja huellas visibles, especialmente en sus zonas costeras y en la disponibilidad de agua dulce. En este contexto, la Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA) conversó con la profesora Migdaris Murillo, especialista con maestría en Hidrología y docente del Departamento de Suelo y Agua, para comprender, desde la ciencia, los desafíos que implica esta situación.

Murillo advierte que los efectos del cambio climático no son eventos lejanos, sino realidades que están alterando el equilibrio de los ecosistemas. El aumento del nivel del mar y la intrusión salina generan impactos directos en los suelos, comprometen los acuíferos y ponen en peligro a las comunidades asentadas en zonas vulnerables.

“Ya vemos cómo la erosión costera y la salinización de suelos modifican la dinámica natural de lugares como Punta Chame o Guna Yala. Son procesos que antes tomaban décadas y hoy avanzan con rapidez preocupante,” explicó la docente.

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Ing. Migdaris Murillo 

Según Murillo, los cambios en los patrones de lluvia están afectando la recarga de los acuíferos y la gestión del agua en cuencas hidrográficas. Esto ha provocado que, en varias comunidades rurales del Arco Seco, la escasez de agua se convierta en una constante, agravada por la falta de infraestructura adecuada para el almacenamiento y distribución del recurso.

La experta insiste en que la restauración y protección de ecosistemas claves, como manglares y humedales, es vital para mitigar los efectos de la crisis. Estas zonas actúan como barreras naturales contra el aumento del mar y ayudan a retener agua en tiempos de sequía.

También, plantea la necesidad de construir infraestructuras resilientes –capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido (RAE)-, como viviendas elevadas y sistemas de drenaje adaptados a eventos extremos, así como promover la educación climática en comunidades, con énfasis en la gestión de riesgos y adaptación.

“La adaptación al cambio climático no es un tema técnico aislado. Requiere voluntad política, formación social y participación comunitaria activa,” sostuvo.

Murillo aclara que las lluvias son más intensas en períodos más cortos, mientras que las sequías se prolongan y se vuelven más agresivas para los ecosistemas y los sistemas productivos.

Desde la FCA, se reconoce la importancia de que estos temas sean abordados desde una perspectiva científica y con responsabilidad académica. El rol de la universidad es clave para generar conocimiento aplicado que guíe a las instituciones y comunidades hacia respuestas sostenibles frente a la crisis.