Amplio respaldo a una marcha universitaria en defensa de la soberanía y la autonomía

Vie, 16/05/2025 - 16:59
Autor:

Keisy Pimentel /Estudiante de Periodismo de la UP

 

Una notable muestra de unidad nacional se evidenció durante la marcha pacífica protagonizada por la comunidad de la Universidad de Panamá. Allí, miles de estudiantes, docentes y trabajadores administrativos se tomaron las principales avenidas de la ciudad en defensa de la soberanía nacional y la autonomía universitaria, congregando a diversas agrupaciones y figuras destacadas en el entorno socio-político del país.

Esta movilización, liderada por nuestro rector Eduardo Flores Castro, recorrió las calles hasta llegar a la Avenida de los Mártires. En medio de la caminata, resonaron cánticos y mensajes plasmados desde las pancartas visibles. Desde las calles, los estudiantes de las diferentes facultades de la UP enfatizamos la crucial importancia de respetar la autonomía de la institución educativa superior más antigua del país, al tiempo que expresamos nuestro rechazo a la ley de la Caja de Seguro Social, así como a la actividad minera.

El ambiente durante la jornada fue de civismo ejemplar, con manifestantes vestidos de blanco portando únicamente la bandera panameña como símbolo de unidad. Al finalizar la jornada, el rector pronunció un discurso en donde solicitó declarar inválido el Memorando de Entendimiento suscrito entre Panamá y los Estados Unidos, argumentando que dicho acuerdo contraviene el Tratado de Neutralidad que rige la operación del Canal de Panamá.

“Somos la voz de aquellos que no tienen voz”, coreaba el rector en plena convergencia de estudiantes, académicos, representantes políticos, líderes sindicales y defensores de los derechos humanos donde subrayamos la trascendencia de la defensa de la autonomía universitaria y la soberanía nacional, convirtiendo esta marcha en un potente llamado a la unidad y al respeto por los pilares fundamentales de la nación panameña.

La comunidad universitaria, consciente de su rol como motor de pensamiento crítico, se alzó como una voz autorizada para señalar las posibles consecuencias negativas de las políticas para el futuro de la nación. Este rechazo no es visceral, sino fundamentado en el análisis y la comprensión de los impactos sociales, económicos y ambientales que acarrean.

Una universidad autónoma es un faro de conocimiento, somos un espacio donde se debaten ideas, se cuestionan paradigmas y se construye el futuro. Cualquier intento de menoscabar esta autonomía representa un ataque directo a la capacidad de la nación para generar pensamiento propio y formar ciudadanos capaces de tomar decisiones informadas.

No fue solo una protesta, sino una poderosa lección de civismo y unidad como panameños y panameñas. Demostramos que cuando los pilares de la nación se sienten amenazados, como sociedad civil somos capaces de movilizarnos con determinación y convicción.

El amplio respaldo a esta noble iniciativa envía un mensaje claro a las autoridades: el pueblo panameño defiende con firmeza su soberanía y la autonomía de su principal centro de estudios superiores, entendiendo que en ello reside la garantía de un futuro más justo, próspero y soberano.

La voz de la universidad, resonando en las calles, es la voz de una nación que no está dispuesta a ceder en la defensa de nuestros principios fundamentales.