Carmen Guevara C./Foto: Carlos Caballero/ tomadas de la web www.google.com/search

En el siglo XIX y principios del XX, Estados Unidos y China tuvieron relaciones, principalmente comerciales y diplomáticas, aunque también hubo conflictos y tensiones, como en la Guerra del Opio y la apertura de puertos.
Las relaciones entre China y EE.UU., han pasado por 3 períodos desde la fundación de la República Popular: Contención: 1949-1971, Acercamiento:1971-1979, Compromiso: 1979 a 2016 y La “nueva guerra fría”: 2016 a 2020.

De acuerdo con la web Asia for Educators, una iniciativa del Instituto Weatherhead de Asia Oriental de la Universidad de Columbia, diseñada para brindar apoyo a profesores y estudiantes en historia mundial y otras disciplinas, las relaciones entre China y EE.UU. han pasado por 3 períodos desde la fundación de la República
En la Guerra Fría, China se convirtió en un aliado de la Unión Soviética, y Estados Unidos mantuvo una postura de contención y aislamiento, aunque en los años 70, con la política de apertura, se inició un proceso de acercamiento, como la histórica visita de Nixon a China en 1972.
Según la información de Asia For Educations, en las últimas décadas, las relaciones entre China y Estados Unidos han sido complejas, con cooperación en algunos ámbitos económicos y conflictos en otros, como en temas comerciales, tecnológicos y de derechos humanos.
China ha emergido como una potencia global, y Estados Unidos busca gestionar su influencia y presencia en la región del Pacífico.
En el siglo XX, durante la denominada Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética fueron rivales en una competencia ideológica, militar y espacial.
Acerca del tema, el Semanario La Universidad entrevistó al director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad de Panamá (IIHUP), profesor Reymundo Gurdián G.
Gurdián destaca que, para entender las relaciones internacionales y la historia es preciso situarse en la época cuando surgieron los imperialismos.
Explica que, a principios del siglo XX, EE.UU., se fue consolidando como una potencia imperialista, pero con un campo de acción en América. En la finalización de la Segunda Guerra Mundial (ll GM) nacen otras potencias.
En retrospectiva sobre la relación de EE.UU., y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), destaca que en el campo político durante la ll GM, la URSS empezó a combatir al nazismo, porque las fuerzas de Adolfo Hitler intentaron, a principios de la década del 40, invadir y tomarse ese territorio.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial surgen las 2 grandes súper potencias, las ganadoras, Unión Soviética que tenía un régimen socialista y Estados Unidos que tenía un régimen capitalista.
El declive de la URSS inició en la década del 80 con Mijaíl Gorbachov, quien realiza una serie de reformas políticas y económicas (Perestroika). Posteriormente, la URSS se desintegra y volvió al estado anterior de las 15 repúblicas a principios de 1992.
Se pierde el nombre de URSS y vuelve el nombre antiguo de Rusia. Esa conformación que la hacía ser el país más grande del mundo se va desintegrando. Empiezan los problemas a nivel interno, inclusive guerras civiles con el gobierno que surge e inicia un sistema capitalista.

En el escenario global, China ha superado a la Unión Soviética en el tema de las relaciones comerciales, pero desde el punto de vista político y militar, Rusia tiene un impacto importante, al punto que ahora lleva una guerra con Ucrania.
Reymundo Gurdián se pregunta si Estados Unidos permitirá que un país enemigo se instale en la frontera con México, sostiene que no lo hará. Rusia tampoco permitirá que Ucrania se incorpore a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Gurdián destaca que finalizada la Segunda Guerra Mundial China no era una potencia. Empieza a surgir con la revolución de Mao Zedong, fundador y máximo dirigente del Partido Comunista de China (PCCh).
Para el historiador universitario, durante las primeras décadas del siglo XX China era un país pobre, desarrollado, pero con mucha población. En realidad, se convierte en potencia en los últimos 40 años, gracias a su desarrollo económico.
Mao Zedong comienza a consolidar un gobierno con un socialismo diferente al de la Unión Soviética.
Eso se va complementando con un desarrollo que se fortalece a partir de 1970 cuando hay una apertura cultural y se puede decir que a raíz de ese crecimiento China cobra cada día personalidad internacional.
De acuerdo con la lectura de Gurdián, el caso de China, es digno de estudiar. Se desarrolló sin entrar en conflicto internacional, contrario a EE.UU., que ha participado en muchas guerras y está muy endeudado.
En estos últimos 40 años China se convirtió en el taller del mundo, productor de todo a través de la mano de obra más barata.
Hoy China tiene tecnología y capital humano. Los resultados, la industrialización del mundo está en poder de China y no de EE.UU.
El presidente de China, Xi Jinping, ha lanzado en los últimos años un proyecto que es de cooperación mundial, se llama la Ruta de la Seda. Comenzó en Asia y Europa y posteriormente se extendió a otras partes, incluyendo América.
Es curioso, por un lado, los estadounidenses y el presidente Trump señalan que China es el imperio del mal, sin embargo, hace poco estuvo negociando el secretario del Tesoro de EE.UU. y el principal negociador comercial estadounidense han comenzado conversaciones con altos funcionarios chinos en Suiza, con el objetivo de aliviar una disputa que podría reducir el comercio entre las dos mayores economías del mundo y afectar la economía global.
La doble moral de EE. UU señala que “es malo que otros países tengan relaciones con China como Panamá, pero ellos si la pueden tener”.