Fórmula 1: la velocidad y el gran espectáculo visual

Mar, 08/07/2025 - 15:42
Autor:

Rainer Tuñón C. / Director de Relaciones Públicas de la UP

formula 1
Foto: Apple FIlms

 

Adrenalina, velocidad, riesgo, emociones humanas y tecnología al límite. El automovilismo se ha hecho presente en el cine de manera constante y con los enfoques más creativos, tanto en el cine documental como en el de ficción.

Las carreras, ya sean legales o clandestinas, conectan con nuestro deseo de romper límites. El montaje rápido y el sonido de los motores generan una experiencia sensorial intensa que de inmediato despierta el deseo de ver quién gana.

En 1924, Larry Semon y Oliver Hardy protagonizaron un cortometraje de 20 minutos titulado Kid Speed, una comedia de carreras en donde dos pilotos compiten por el amor de la misma chica. Allí hubo acrobacias, humor clásico del slapstick y, por supuesto, el primer referente de este tipo de subgénero cinematográfico.

Luego, Howard Hawks dirigió The Crowd Roars, un drama con James Cagney sobre un piloto veterano que entrena a su hermano menor; Edwin Marin filmó Speed en 1936, sobre un ingeniero que busca perfeccionar un motor de carrera; Mickey Rooney protagonizó en 1949 The Big Wheel, la historia de un joven que sueña con competir en la Indy 500 mientras enfrenta el legado de su padre, y Henry Hathaway dirigió a Kirk Douglas en The Racers (1955), otro drama intenso sobre la vida en las pistas.

Claro está, una de las grandes obras de la época dorada es Grand Prix (1966), de John Frankenheimer, un clásico con tomas innovadoras y pilotos reales de Fórmula 1. A esta le siguieron Winning (1969), con Paul Newman —película que inspiró al actor a convertirse en corredor de autos— y Le Mans (1971), con Steve McQueen, poseedora de una estética cruda y realista.

Pasaron dos décadas hasta que surgió Días de Trueno, de Tony Scott, con Tom Cruise, que revivió la pasión por estos filmes. Años más tarde se consagraron dos grandes títulos contemporáneos: Rush (2013), de Ron Howard, basada en la rivalidad entre los corredores Niki Lauda y James Hunt en la Fórmula 1, y Ford vs. Ferrari (2019), de James Mangold, que relata el intento de la compañía Ford por vencer a la escudería Ferrari en Le Mans de 1966, logrando revitalizar el subgénero.

En el cine animado, posiblemente el mejor ejemplo lo da Cars (Pixar), que mezcla emoción, nostalgia y humor en una franquicia que se hizo aún más popular por la venta de juguetes relacionados con el Rayo McQueen. En otros géneros, destacaron la saga de Rápido y Furioso, que revolucionó el cine de acción con carreras clandestinas y tuvo un innegable impacto cultural; Talladega Nights: The Ballad of Ricky Bobby (2006), una parodia del género con una estética de NASCAR muy cuidada, y Driven (2001), de Renny Harlin, con Sylvester Stallone, que intenta capturar el vértigo de la IndyCar.

En la actualidad, el equipo responsable de la secuela de Top Gun ha logrado otro hito técnico con la película Fórmula 1, dirigida por Joseph Kosinski y protagonizada por Brad Pitt, Javier Bardem, Damson Idris y Kerry Condon. La cinta deslumbra con su precisión visual, música de Hans Zimmer y un sistema innovador de cámaras instaladas directamente en los monoplazas, logrando una inmersión única en la experiencia de la Fórmula 1 desde la butaca del cine.

Eso sí, si tuviera que elegir, me quedo con Senna, el documental dirigido por Asif Kapadia, que retrata con maestría la vida y legado del mítico piloto brasileño. Una obra poderosa que mezcla imágenes reales con montaje vertiginoso para transmitir la esencia del riesgo, la velocidad y la pasión que solo el automovilismo de élite puede ofrecer.