Mario Benítez / VAE
En estos tiempos, no se puede negar que las redes sociales se han vuelto el medio más rápido para informarnos de lo que pasa. Lo usamos todo el día, para todo. Y sí, también las universidades lo saben. En la Universidad de Panamá, cada semana vemos publicaciones sobre eventos, servicios estudiantiles, convocatorias o actividades culturales. Eso es positivo. Pero muchas veces siento que solo estamos informando, no conectando.
La mayoría de esas publicaciones vienen desde el enfoque de las relaciones públicas, que han sido, históricamente, el canal oficial de comunicación institucional.
A diferencia de las relaciones públicas tradicionales, el marketing se enfoca en entender a las personas. ¿Quién ve esto? ¿Qué le interesa? ¿Qué lo hace participar o ignorar? Preguntas que nos ayudan a que lo que comunicamos tenga un impacto real. Hoy no basta con decir “asiste”, “participa” o “infórmate”. Hay que saber cómo y cuándo decirlo. Hay que usar un lenguaje de marketing que conecta, que emociona o que invita a contar historias para quedarse un segundo más.
Lo digo porque he visto muchas actividades buenas pasar desapercibidas. Publicaciones que informan, sí, pero que no despiertan nada. Y no es por falta de esfuerzo. Es que no siempre se aplica una estrategia pensada desde la lógica del mercadeo. Por ejemplo, usar las métricas de las redes, programar contenido según el comportamiento de los usuarios o probar distintos formatos según la plataforma… todo eso hace la diferencia, pero rara vez se aplica.
Es una invitación a sumar. A abrirle paso a profesionales del marketing en los equipos de comunicación institucional. A unir esfuerzos. Porque mientras más estratégicos seamos, mejor contaremos nuestras historias. Y créanme, la Universidad de Panamá tiene muchas historias que merecen ser contadas de forma poderosa.
El contenido está. La comunidad también. Lo que falta, quizá, es atrevernos a planificar distinto. Con un enfoque que no solo busque informar, sino inspirar, movilizar, generar identidad. Eso es lo que hace el marketing bien aplicado: logra que las personas no solo sepan lo que hacemos, sino que quieran formar parte de ello.