Rainer Tuñón C. / Director de Relaciones Públicas de la UP

La nueva adaptación de los siempre queridos —aunque históricamente maltratados— superhéroes de Marvel, Los 4 Fantásticos, deslumbra con una cuidada estética retrofuturista.
Su diseño artístico evoca inevitablemente aquella primera incursión en la pantalla grande: la famosa versión bootleg de 1994, una joya de culto que aún puede encontrarse en los rincones más recónditos de Internet como un placer culposo para fanáticos de corazón.
Aquella cinta fue producida por Bernd Eichinger en colaboración con el mítico Roger Corman, el “rey Midas del cine de bajísimo presupuesto”, y dirigida por Oley Sassone. Mezclaba los orígenes de Fantastic Four #1 y el Annual #2, donde se relata la historia de Víctor Von Doom, con elementos originales que poco ayudaron a salvar el resultado.
Aunque fallida como propuesta cinematográfica, la película sirvió a un propósito clave: conservar los derechos de los personajes. Gracias a ello, años después se concretó una saga con mayor inversión: presupuestos de 90 y 130 millones de dólares frente al millón escaso del primer experimento.
El reboot de 2015, sin embargo, fue catastrófico. Con él pareció desvanecerse el interés por seguir apostando por estos personajes. Pero la nueva era del Universo Cinematográfico de Marvel decidió desempolvar a esta familia pionera de los cómics y darle una película digna, que está obteniendo excelentes resultados en la taquilla global durante su fin de semana de estreno.
Aunque la versión de los años noventa era irrisoriamente cursi y limitadísima por su bajo presupuesto, la nueva entrega —con un elenco sólido, tecnología de punta y una gran producción— genera opiniones divididas. Por un lado, se aplauden su ambientación, música, actuaciones y efectos especiales. Por otro, se critica su tono excesivamente inocente y algo infantil, la escasa acción destacable y la falta de profundidad dramática en los personajes, tanto héroes como villanos.
En sí, poner en perspectiva a Los 4 Fantásticos no es tarea fácil. Fueron los primeros personajes que abrieron las puertas del universo Marvel en los cómics, y su ADN narrativo sigue anclado a una época que apelaba a lectores más jóvenes. Aun así, la visión original de Stan Lee y Jack Kirby supo integrar referencias de la cultura pop con una sensibilidad que conectaba con las preocupaciones de su era. Ese espíritu es difícil de traducir hoy sin caer en la simplificación.
Esta nueva entrega, sin embargo, acierta al situarlos en un nuevo universo, lo que abre posibilidades narrativas interesantes para su futura integración con el resto de personajes del MCU. Tal vez, al fin, Los 4 Fantásticos estén listos para tener la película que siempre merecieron, más allá de sus aciertos y errores, como un homenaje cargado de nostalgia y renovadas reflexiones sobre una cultura que rescata valores de aquellos viejos tiempos.