Carmen Guevara C.

Hay películas que te entretienen, otras que te marcan. Whiplash no solo me marcó: me sacudió. En ella vi el rostro más crudo del sacrificio, la obsesión por la perfección y la delgada línea entre formar a un genio o destruir un alma, así describe la proyección cinematográfica, Mario Eloy Benítez, relacionista público de la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Panamá (VAE).
Benítez relata que Andrew, joven baterista, se sumerge en un mundo donde no hay aplausos fáciles, donde el sudor, la sangre y las lágrimas no son una metáfora, sino el precio real de la excelencia. Y Fletcher, su implacable instructor, representa ese sistema que exige todo, incluso a costa de la humanidad.

Recuerdo que la película me hizo cuestionar si el éxito justifica el abuso, si el talento nace o se forja a golpes y si la grandeza siempre debe venir acompañada de sufrimiento. -Porque detrás de cada platillo estrellado y cada grito, hay una batalla interna, la de querer rendirse, pero también la de querer demostrar que se puede llegar más lejos-.
El comunicador menciona “Me vi reflejado en esa lucha, no con baquetas en la mano, sino con sueños que parecen inalcanzables y metas que nadie más entiende”. Whiplash no es una película sobre música; es una película sobre lo que cuesta perseguir algo con el alma.
Describe que cuando finalmente el protagonista alcanza esa nota perfecta, el silencio pesa más que cualquier palabra. Entonces Fletcher, el hombre que lo empujó más allá del límite, le dice lo que parece un cumplido “Buen trabajo”. Pero en el mundo de Whiplash, esa frase es el insulto más grande. Porque decirle eso a alguien que dio todo, incluso su cordura, es conformarse con la mediocridad.
Por eso, para mí, Whiplash no es solo mi película favorita, es una lección brutal sobre lo que significa querer ser más, a cualquier precio. Buen trabajo… lo peor que le puedes decir a alguien que busca ser inolvidable.
En contexto con lo que exterioriza Mario Eloy, Whiplash es una película que ha sido muy aclamada. Dirigida por Damien Chazelle. La historia sigue a un joven baterista de jazz llamado Andrew, quien busca la perfección bajo la tutoría de un exigente y a veces duro profesor, Terence Fletcher.
Explora temas como la pasión, la perfección, el sacrificio y los límites personales. Es una filme intenso y emocional, con actuaciones destacadas y una banda sonora impresionante.
La cinta estadounidense se estrenó el 16 de enero de 2014, géneros: drama y música.
Wikipedia.org/wiki/Whiplash destaca que fue producida por David Lancaster, Michel Litvak y Jason Blum, de la compañía productora Blumhouse Productions Bold Films Right of Way Films.
Tiempo de duración: 106 minutos. Distribuida por Sony Pictures Classics. Para esos días la recaudación en taquilla en los Estados Unidos superó los $49 mil millones.