Carlos Ivan Caballero G./Texto y fotos

La Universidad de Panamá, a través de la Facultad de Medicina y el CIIMET (Centro de Investigación e Información de Medicamentos y Tóxicos), adelanta una investigación con el objeto de combatir las células cancerígenas. Por ello, analiza las toxinas que contiene el veneno de la Serpiente X (Bothrops asper), y cierto tipo de alacranes, como el Tityus spp encontrados en Isla Coiba.
Mediante este estudio, se ha comprobado que el veneno de la serpiente actúa en las células cancerígenas. Los ensayos, que se realizan en células de cáncer de piel, cerebral y pulmonar, han demostrado que, al verter veneno, la herida tarda en cerrar. Es decir, las toxinas afectan la propagación de las células malignas que unidas forman un tumor, lo cual arroja un efecto positivo en el experimento.
Orlando Serrano, docente e investigador del Departamento de Inmunología, revela al Semanario La Universidad que estudian el posible uso terapéutico del veneno de la Serpiente X y algunos alacranes que existen en el país.

Explica que colocan las células cancerígenas en una placa, y con una herramienta punzocortante, abren una herida a la que se le inocula el veneno.
El veneno completo de la serpiente mata las células cancerígenas de los 3 tipos de cáncer citados: cáncer de piel, cerebral y pulmonar.
Marcos Salazar, docente e investigador del departamento de Bioquímica de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología (Facinet), explica la necesidad pública de luchar contra el cáncer, una de las causas de muerte más comunes en Panamá.
En años recientes se ha visto el aumento en el cáncer de mama, piel y testículos. El objetivo del estudio es buscar nuevas vías de tratamiento.
Salazar menciona que se ha descubierto que el veneno de la Serpiente X y el veneno de los alacranes poseen una amplia gama de toxinas con atributos terapéuticos y anticancerígenos.
Los investigadores obtienen el veneno de los reptiles y alacranes, cautivos en el CIIMET de la UP.
El veneno de la serpiente afecta las células cancerígenas. Sin embargo, trabajan para separar los diferentes componentes y probarlos como anticancerígenos. La separación ayuda a demostrar cuál combate el cáncer de forma efectiva.
Salazar asegura que en Panamá deben capacitarse a otros especialistas para continuar investigando los venenos de serpientes y alacranes.
Gladys Santamaría, estudiante de la Maestría en Biología Molecular, revela que analiza el veneno de alacranes para evaluar su efecto anticancerígeno.
También menciona la separación del veneno para purificar las proteínas que lo conforman y realizar otros ensayos que midan la muerte celular de los tumores, de manera programada y selectiva.
Los primeros ensayos con el veneno de alacranes han demostrado importantes avances en la lucha contra el cáncer. Las dosis exactas, utilizadas en bajas concentraciones, en un futuro, podrían ayudar a revolucionar la medicina.
Alina Ortega, estudiante de Maestría en Biología Molecular, explica que trabaja con el veneno de la Serpiente X para extraer las diferentes proteínas y observar qué efecto produce en las células del cáncer de pulmón, piel y cerebro.

Destaca que los ensayos, que se han realizado con el veneno de la referida serpiente, arrojan resultados que implican avances en la lucha contra las células cancerígenas. Explica que es necesario encontrar más especies que sirvan como fuentes de estudios para efectuar nuevas investigaciones.
El estudio que desarrolla la UP se realiza gracias a la Convocatoria de Movilidad, promovida por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt). También, tras la aprobación de la Vicerrectoría de Investigación y Posgrado.
Otro de los laboratorios utilizados en la investigación que desarrollan las facultades de Medicina y Ciencias Naturales, es el de Inmunología “Profesor Basilio Gómez”.