¿El amor se compra o se construye?

Lun, 11/08/2025 - 14:34
Autor:

Rainer Tuñón C. / Director de Relaciones Públicas de la UP.

Amores materialistas
Foto: A24

 

El amor, hoy día, se percibe cada vez más como un asunto de libre oferta y demanda que como un sentimiento incondicional. En este mercado afectivo, el “hombre perfecto” se configura como una fórmula de atributos medibles: dinero, altura, porte, salud, edad, ideal, afinidades, intereses comunes. En muchos casos, se trata de una inversión que —como tal— requiere análisis, criterios e incluso profesionales que, como en el mundo corporativo, se encargan de encontrar el “match” ideal.

La película Amores materialistas, de la directora Celine Song (quien también nos entregó la íntima y reflexiva Vidas pasadas), destila sensibilidad en medio de un entorno saturado por fórmulas banales. Lo consigue a través de una crítica inteligente a la lógica del amor bajo la lupa del consumo y la aspiración.

Desde Girl Shy (1924), Hollywood ha jugado a ser Cupido, pero fue Sucedió una noche (1934) la que sentó las bases del género que conocemos hoy como comedia romántica. Este subgénero, eternamente popular, ha idealizado el amor como algo dulce, azaroso, mágico. Sin embargo, Amores materialistas invierte la fórmula: aquí, el amor se calcula.

La historia se centra en una exitosa ejecutiva de una agencia de citas, especialista en crear parejas “perfectas”, quien mantiene una relación con un auténtico “hombre unicornio” —ese soñado 10 en escala romántica: atractivo, adinerado, saludable, emocionalmente disponible. Pero su mundo tambalea cuando reaparece un antiguo amor: un actor inseguro, sin grandes logros materiales, pero con una historia emocional compartida. Ella lo dejó porque no cumplía con sus expectativas aspiracionales de entonces.

Más allá del triángulo amoroso, lo interesante del filme está en cómo expone, con sutileza, una crítica social: ¿las parejas ideales se encuentran… o se diseñan a la medida del Tinder? ¿Hay espacio para lo genuino en un mundo donde lo emocional también se terceriza? Ya en su momento, la comedia Hitch, protagonizada por Will Smith, introdujo estos temas, pero Song los aborda con mayor profundidad y juicio.

La directora guía al espectador por una narrativa aparentemente simple, pero que deja preguntas resonando: ¿cuánto pesa lo material en nuestras decisiones afectivas? ¿Es el amor verdadero una idea en extinción?

El filme se sostiene gracias a la solidez de su elenco: Dakota Johnson brilla al interpretar a una mujer aparentemente compleja, pero marcada por sus heridas y contradicciones; Pedro Pascal aporta un carisma entrañable que revela las fisuras del “hombre ideal”; y Chris Evans se despoja del estereotipo para encarnar con honestidad aquella vieja máxima de “contigo, pan y cebolla” con los músicos del Titanic.

En definitiva, Amores materialistas invita a un debate tan antiguo como vigente: ¿el amor es un sentimiento, una construcción… o una transacción?, pero también a un té o un café para seguir argumentando. Foto: A24