Carlos Iván Caballero G.
La superficie de Panamá presenta un área de 75 mil 524 kilómetros cuadrados dividido en 52 cuencas hidrográficas.
A pesar de que Panamá dispone de más de 50 cuencas hidrográficas y la temporada lluviosa eleva el número de precipitaciones, el panorama no garantiza que todos los hogares cuenten con el suministro de agua potable.
Plinio Francisco Valdés, profesor de Filosofía del Derecho en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá, advierte que la desidia del Gobierno, en cuanto al mantenimiento y la calidad del agua, puede funcionar como una estrategia para privatizar al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan).
Señala que los problemas estructurales de la institución se relacionan con la falta de inversión, modernización y planificación a largo plazo. Entregar la gestión del agua en manos privadas no garantiza mayor eficiencia en la calidad del servicio, solo cambiarían los dueños lo cual implicaría un servicio más costoso.
Los proyectos habitacionales no se detendrán y las barriadas continuarán creciendo. Pero, asociado a la inadecuada maniobra del Idaan y la mala gestión en el servicio del agua, los problemas seguirán.
Expresa que Panamá no es un país pobre de manera que los problemas con el suministro de agua potable deberían ser mínimos. La discusión gravita sobre cómo hacer al Idaan más eficiente sin sacrificar el bolsillo de los usuarios.
El doctor y profesor de la Facultad de Economía, Rogelio Rubatino, explica que la falta de planificación e inversión en infraestructura facilitan el camino para que el servicio de agua potable sea privatizado.
Manifiesta que los gobiernos han permitido que intereses particulares aprovechen la ineficiencia en el suministro del líquido para lucrar. Mientras la población en algunos lugares enfrenta baja presión, en otros, donde la empresa privada mantiene sus negocios, el agua abunda.
Para el economista, un factor del problema es la mala gestión, que surge tras las infructuosas administraciones de los últimos años. Cita como ejemplo la ausencia de políticas públicas sostenibles y limitaciones estratégicas que impiden invertir adecuadamente en el Idaan.
Sostiene que Panamá no es un país pobre, pero en plena ciudad algunas comunidades reciben agua de manera limitada, al igual que los países africanos con extrema pobreza.
José Clemente Lasso, director del departamento de Sociología de la Facultad de Humanidades, destaca que la abundancia de recursos hídricos no garantiza que todos los hogares cuenten con el suministro de agua potable. Y, que las carencias se limitan a la mala gestión que desde hace décadas presenta el Idaan.
El desabastecimiento genera oportunidades económicas que redundan en la creación de empresas embotelladoras de agua. Además, el negociado de los carros cisterna, vinculados a las administraciones, se ha convertido en la solución obligatoria para suplir el servicio. Este panorama abre espacio para que proliferen otras operaciones económicas como la venta de filtros y envases purificadores, vinculados al negocio del agua.
Para el sociólogo, otro elemento a considerar es la recuperación de cuencas de agua dulce. Añade que numerosos afluentes son contaminados por las aguas servidas de las barriadas construidas cerca de los ríos.
Recuerda que el líquido es un derecho humano y no solo un recurso comercial. Señala como ironía que en Chilibre, cerca de la potabilizadora existan hogares con acceso restringido al agua.