República de China: una crónica académica sobre su sistema de propiedad intelectual

Vie, 19/09/2025 - 20:43
Autor:

Lic. Sebastián Graell Lasso / Extensión Universitaria de Aguadulce

Hasta noviembre de 2024, mi mundo se limitaba a los paisajes de Panamá, pero un viaje a la República Popular China para el Seminario de Propiedad Intelectual, auspiciado por el Ministerio de Comercio Chino, representó una inmersión académica y cultural que transformaría mi visión del ingenio humano. Esta oportunidad, que comenzó con una mágica escala en Ámsterdam, me llevó a un país donde la primera impresión fue de un progreso imparable.

Al llegar a China, me recibieron aeropuertos que parecen ciudades y una energía vibrante. En Changzhou, la calidez de la bienvenida, con un almuerzo festivo, fue el preludio de un seminario donde el conocimiento traspasó fronteras, conectando a personas con el propósito común de aprender y crecer juntos.

El seminario desveló un robusto sistema de propiedad intelectual que impulsa la innovación.

Una ponencia nos presentó la China contemporánea: un país de 9.6 millones de km², más de 1.400 millones de habitantes y una infraestructura de clase mundial que evidencia su vertiginoso desarrollo.

En el ámbito académico, se profundizó en temas clave. Se reveló que China lidera las solicitudes globales de patentes, con un sistema judicial especializado para proteger inventos y diseños.

Se abordaron también la regulación digital contra la competencia desleal en internet, los retos legales de tecnologías disruptivas como la IA y el Big Data, y el papel crucial de las aduanas en la lucha contra la piratería.

El análisis de casos reales evidenció un sistema firme y sofisticado, y la visita a la empresa Newtech Group mostró cómo esta innovación se traduce en soluciones tangibles para industrias clave.

Los fines de semana se convirtieron en ventanas a la cultura china.

En Shanghái, los modernos rascacielos convivían con la arquitectura colonial a orillas del río Huangpu, narrando una historia de contraste y cosmopolitismo.

En Dangkou, la serenidad de sus canales y la imponente Pagoda Tianning ofrecieron una visión de la espiritualidad y el arte que inspiran respeto y calma.

El almuerzo de despedida fue un cierre emotivo, teñido de gratitud y promesas de mantener los lazos creados. Risas, música y bailes de diversas culturas demostraron que más allá de la distancia, compartimos un deseo común de conectarnos.

Regresé con una maleta llena de recuerdos imborrables, un cuaderno repleto de aprendizajes y un corazón transformado. Comprendí que la grandeza de una nación no solo se mide en avances tecnológicos, sino en la calidez de su gente, el respeto por su historia y la visión con la que construye su futuro. Este viaje me convirtió en un ciudadano del mundo.

Quiero expresar mi agradecimiento inmenso a la Magister Narcisa Jaén Lorenzo, al Excelentísimo Rector de la Universidad de Panamá, Eduardo Flores Castro y a la Embajada de la República Popular China en Panamá, por hacer posible esta experiencia transformadora que deja una huella profunda en mi vida.