La vida rural, importancia de las tradiciones, la naturaleza y la familia

Vie, 26/09/2025 - 18:03
Autor:

Claribel Jiménez Peralta Docente de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas CRU-Coclé

 

Se piensa a menudo, si estaremos tomando las medidas necesarias para considerar lo bueno de las tradiciones sin perder de vista las innovaciones que nos trae la tecnología. Es importante destacar aquellas enseñanzas que nos legó la abuela, sobre la Semana Mayor, el respeto para con todos, las ideas sobre la intervención de los de menos edad en conversaciones de los que contaban con más años de vida y el cariño por lo realizado en casa.

¿Será que se ha ido perdiendo ese gran aporte a la humanidad? No se puede perder de vista que es importante adaptarnos a los cambios, pero teniendo la sabiduría de conservar lo nuestro, lo que nos hace auténticos y poder transmitirlo con orgullo y certeza de su significado, para que las transformaciones necesarias en el devenir no sepulten esas vivencias.

Escudriñando el mensaje contenido en el documento del Doctor Francisco Beens denominado “El Educador y los Desafíos de la Postmodernidad”, análisis realizado con sumo interés en el fluir ético de nuestra convivencia en el mundo de la educación, se logra desentrañar el mensaje de la importancia de la vida rural con la certeza de que la Naturaleza y sus aportes se deben valorar y utilizar de manera adecuada, con la responsabilidad necesaria para vivir feliz, tal vez con menos, pero de manera más tranquila.

Esto lo añora un gran número de personas. Tal vez se reconoce que el ambiente rural conlleva muchas limitaciones y los horizontes son más limitados, pero conscientes de que a pesar de que se dan contradicciones, la familia siempre ha sido pilar fundamental en su rol y en las nuevas formas de vida hay nostalgia por la tradición.

No hay duda de que la turbulenta y agitada vida que caracteriza a la sociedad actual exige detenerse a repensar lo que el Dr. Beens define como conducta objetiva y subjetiva, que abarca tanto lo que producimos como lo que se piensa; cómo se actúa y lo que se vive, con la intención sincera de conservar viva la esencia de nuestra identidad.

Lo anterior conlleva a concluir que, en la sociedad actual caracterizada por una gran flexibilidad cultural, se puede de alguna manera seguir trabajando para conservar lo bueno, aceptar las transformaciones del mundo cambiante, pero tomando las medidas pertinentes para que la idea de ser modernos no desdeñe la tradición.

Las nuevas formas de vida no pueden hacer perder la educación desde dentro de la familia, pues esta sigue y seguirá siendo importante y aunque el horizonte sigue estando lleno de retos y desafíos, el aporte de la vida rural en cuanto al valor de la tradición, el respeto por la naturaleza y la importancia del rol de la familia al fortalecimiento de la sociedad actual es invaluable.