Redacción /Fotos: cortesía de Candy Barberena

La doctora Candy Barberena, docente de la Escuela de Artes Visuales de la Facultad de Bellas Artes, desarrolló un estudio titulado “Los hallazgos inéditos de la Escuela Taller de Parita, alrededor de 1725. Los retablos al estilo barroco español y barroco indigenizado de la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán”.
Los resultados del estudio permiten afirmar que la Escuela Taller de Parita fue más que un simple taller de artesanos: constituyó un espacio de encuentro y diálogo cultural entre tradiciones europeas y expresiones autóctonas.
La adopción y adaptación de modelos europeos, junto con la aplicación de técnicas y simbolismos indígenas, dieron lugar a un barroco híbrido, testimonio del proceso de mestizaje artístico del arte virreinal panameño, hasta ahora escasamente explorado.
El contacto con talleres europeos, como los de Olot, a través del comercio de imágenes religiosas, y la introducción de copias industrializadas, amplía el debate sobre la transición entre el arte manual y la producción seriada, así como su impacto en la valoración estética y patrimonial de las piezas.
La investigación concluye que el estudio de la Escuela Taller de Parita y sus retablos barrocos permitieron rescatar un capítulo fundamental y poco documentado del arte virreinal en Panamá. Se demuestra que esta escuela fue un espacio clave para la transmisión y reinterpretación de técnicas europeas, combinadas con aportes indígenas y mestizos que conformaron una estética barroca singular y profundamente representativa del sincretismo cultural panameño.

El objeto de la investigación fue documentar y analizar los retablos barrocos, de estilo popular español y de barroco indigenizado— de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán en Parita, atribuidos a la Escuela Taller de Parita.
Además, identificar las características estilísticas, iconográficas y técnicas que evidencian el sincretismo cultural en dichas obras, y explorar el contexto histórico de la citada escuela como espacio de producción artística de artesanos indígenas y mestizos del siglo XVIII.
Otro objetivo del estudio fue revalorizar la importancia de estas manifestaciones en la historiografía del arte virreinal panameño, aportando datos inéditos y análisis críticos.
El estudio examina la influencia de modelos europeos, especialmente españoles y de talleres como el de Olot —reconocido por preservar técnicas tradicionales refinadas durante generaciones—, y reflexiona sobre el papel del arte religioso en los procesos de evangelización y construcción de identidades culturales en el Virreinato.
La doctora Barberena explicó al Semanario La Universidad que su investigación revela una producción artística local significativa desde 1725, caracterizada por un barroco español popular, con columnas salomónicas y una policromía original, que pese a las repolicromías y deterioros, conserva elementos que evidencian la fusión entre motivos europeos y autóctonos.

Entre los principales hallazgos destacan los retablos dedicados a advocaciones como la Virgen del Rosario, la Inmaculada Concepción, el Sagrado Corazón de Jesús y la Crucifixión. También, esculturas atribuidas a talleres europeos y franceses, como la Maison Raffl y los talleres de Olot.
La investigación documenta restauraciones y transformaciones sufridas por las obras, subrayando su enorme valor histórico, artístico y cultural para la región.
Resalta que la iconografía de la granada, símbolo heráldico del Nuevo Reino de Granada, y la presencia recurrente de motivos frutales, demuestran una asimilación e interpretación local de símbolos europeos.
También, que la Escultura del Cristo Crucificado, probablemente de factura local, refleja un alto nivel técnico, con elementos propios de los cánones artísticos europeos, pero con rasgos vernáculos distintivos, como la articulación para representaciones litúrgicas específicas.

Las obras analizadas, especialmente las fechadas en torno a 1725, evidencian la capacidad creativa y técnica de los artesanos locales, en constante diálogo con modelos europeos, contribuyendo así a la formación de una identidad artística virreinal propia.

La doctora Barberena subraya la importancia de las escuelas talleres provinciales, como la de Parita, cuya producción artística no solo respondió a fines litúrgicos, sino también a expresiones comunitarias de fe y pertenencia. Destaca igualmente la influencia de talleres europeos y la circulación de esculturas industrializadas como elementos que invitan a replantear los criterios de valoración patrimonial, promoviendo una visión más inclusiva del arte producido en contextos periféricos y mestizos.
Enfatiza la urgencia de continuar los estudios interdisciplinarios sobre el arte virreinal panameño, con el fin de profundizar en su historia, técnica y simbolismo, y así contribuir a la preservación y difusión de un legado cultural esencial para la identidad nacional.