Hallazgo de Zoología de la UP añade nueva pieza al rompecabezas histórico sobre la formación del istmo

Vie, 14/11/2025 - 19:05
Autor:

Carlos Caballero /Fotos cortesía de Carlos De Gracia /Jorge Alemán

peces rojos

Los resultados permiten concebir que las conexiones de aguas profundas que unían el Caribe con el Pacífico persistieron hace 6 millones de años, como lo explica al Semanario La Universidad el doctor Carlos De Gracia, paleontólogo de vertebrados.

 

El descubrimiento del Pargo fósil Etelis bathypelagicus, de hace 6 millones de años, aproximadamente, presenta información relevante que añade una pieza nueva al rompecabezas histórico sobre la formación del Istmo de Panamá.

El descubrimiento ocurrió en 2012 y estuvo precedido por investigaciones que iniciaron desde 2009, efectuadas por el paleontólogo marino y profesor del Departamento de Zoología de la Universidad de Panamá (UP), doctor Carlos De Gracia.

de gracia
Carlos De Gracia realiza varias visitas a la Costa Abajo de Colón. En esta gráfica lo acompaña el estudiante Edwin Tovio. Foto: Jorge Alemán.

De Gracia asegura al Semanario La Universidad que la datación del hallazgo localizado en la Costa Abajo de Colón se calcula entre 5.6 a 6.2 millones de años. Explica que para información pública la fecha se redondea en 6 millones de años.

Los resultados plantean que las conexiones de aguas profundas que unían el Caribe con el Pacífico todavía estaban presentes hace 6 millones de años. Esto origina una nueva hipótesis, ya que antes del nuevo hallazgo se pensaba que todas las conexiones marinas de aguas profundas del istmo habían cerrado hace 10 millones de años.

El investigador explica que la vía marina centroamericana era una conexión marina y amplia de aguas profundas, localizada en todo el tramo que hoy ocupa Darién y la frontera con Colombia y que cerró tras el levantamiento de la corteza terrestre hace 10 millones de años. Debido al evento geológico, se creía que solo había conexiones de aguas poco profundas hasta el cierre total del istmo, hace 2.8 millones de años.

Los resultados de la nueva investigación permiten tener certeza de que hace 6 millones de años habían conexiones de aguas profundas en lo que hoy se conoce como la región central del istmo. El descubrimiento revela que las especies marinas se movían entre el Océano Pacífico y el Caribe.

Según el investigador, la importancia del hallazgo radica en el tipo de pez encontrado, el ambiente marino inferido a través del estudio de la roca, y los datos de fauna asociada. El estudio ayuda a comprender que el cierre del istmo fue un evento gradual, y no uniforme en todas partes.

pargo rojo
Pez fósil Etelis bathypelagicus.

El pez fósil Etelis bathypelagicus pertenece a un grupo pequeño de pargos que habita aguas profundas. El mayor foco de diversidad es el Indo-Pacífico, donde se descubrió el primer registro fósil en el Caribe datado hace 6 millones de años, justo en el centro del istmo.

En la investigación publicada se evaluaron aspectos geológicos para despejar dudas, como realizar análisis de geoquímica y petrología para conocer la composición de la roca y saber de su origen. Es decir, si la roca fue transportada o no. La evaluación reveló que la zona estaba bajo la influencia de un arco volcánico activo muy cercano, incluso se confirmó que en la roca hay material volcánico.

roca

También, se estudiaron los microfósiles asociados a la roca y otros macrofósiles previamente estudiados en el lugar, como peces preservados a través de una estructura denominada otolito -pequeños huesecillos con forma de lenteja que sirven para identificar peces-. Con esta evidencia, incluyendo dientes fosilizados de tiburón, se reconstruyó el ecosistema que vivía en el lugar.

El paleontólogo revela que desde 2012 difundió sus primeros hallazgos en el Congreso de la Sociedad Geológica Americana, el mayor de geología en Estados Unidos. Por ejemplo, la presencia de una fauna marina desconocida en el Istmo de Panamá compuesta por miles de peces y tiburones fósiles.

Desde 2015 se ha reportado la existencia de cetáceos, tortugas marinas, tiburones y peces. Al respecto, da crédito a otros investigadores y colegas que lo han acompañado en estos estudios.

Los tiburones estudiados presentan dimensiones, desde de 30 centímetros hasta el megalodón.

Los resultados de la investigación han recibido amplia cobertura por medios nacionales e internacionales, después de una serie de publicaciones de artículos científicos que se vienen realizando desde 2015.

Proceso del hallazgo

El biólogo hacía giras independientes con amigos cuando era estudiante de tesis de la Universidad de Panamá.

Entre 2008 y 2010, guiado por mapas geológicos y por su intuición personal como paleontólogo, realizó exploraciones en un recorrido de 40 kilómetros, desde Miguel de la Borda hasta Piña en La Costa Abajo de Colón. En aquellas expediciones encontró un pequeño fragmento de hueso de un pez que databa de hace 7 millones de años.

costa abajo

En las primeras exploraciones lo acompañó Félix Rodríguez, biólogo paleontólogo empírico.

Relata que antes había tenido acceso a una publicación de 1974 que reportaba el hallazgo del cráneo enorme de un pez. No obstante, las coordenadas publicadas no coincidían con el lugar del descubrimiento de aquel cráneo y esto complicó el trabajo.

El experto narra que la estudiante de Biología Dioselina Vigil Pimentel, quien para esos días era una de las participantes de un seminario que él organizó, descubrió el cráneo de un delfín que hoy día se conoce como Isthminia panamensis. Todo esto fue parte de un proceso que inició en 2009.

Datación de fósiles

Para asignar un tiempo o fecha a los fósiles se emplean 2 métodos: Datación Relativa y Datación Absoluta.

La primera se hace calculando la fecha, a partir de microfósiles que están en la roca y que habitan el ecosistema marino. A través del tiempo la composición de especies de estos microfósiles cambia y se va reemplazando. La edad se obtiene calculando el rango de edad más probable en el que todas las especies de estos microfósiles puedan aparecer juntas.

Los geólogos y paleontólogos conocen la fecha o el rango de tiempo que viven esas especies. Cuando el investigador encuentra un fósil en una roca, extrae los microfósiles, los cuales, por unidad, poseen un rango diferente de duración temporal. El investigador recoge el conjunto de los microfósiles y a partir de esos rangos calcula el rango más probable de todos.

Explica que la datación de fósiles ayuda a referenciar la antigüedad o años de esos organismos o especies.

La Datación Absoluta es más precisa y se hace mediante la técnica geoquímica denominada datación radiométrica que usa isótopos radiactivos. La más conocida de todas es el Carbono 14, que arroja una fecha exacta y es muy utilizada por la arqueología.

Existen otras técnicas más exactas para la paleontología como potasio-argón, rubidio-estroncio o uranio-plomo. Dependiendo del contexto y de la antigüedad del fósil se selecciona la técnica. Así se mide la desintegración de isotopos radiactivos que se transforman en isotopos más estables. El análisis de estas tasas de reemplazo arroja una fecha exacta.

Para fechar el hallazgo del pargo fósil, se utilizó la Datación Relativa, de la cual ya existe información. No obstante, se analizaron los microfósiles para certificar la edad.

Características de la paleontología

En paleontología el objeto de estudio es el fósil -restos de organismos que vivieron en la antigüedad-.

En Panamá solo hay 2 paleontólogos con estudios formales, los doctores Carlos De Gracia y Oris Rodríguez, ambos son profesores en la Universidad de Panamá.