DEL DIRECTOR : Identidad y patria

Jue, 27/11/2025 - 17:20
Autor:

Abdel Fuentes/Director del Semanario La Universidad

 

El viernes 28 de noviembre, que conmemora la Independencia de España, cierra el denominado “Mes de la Patria”.

El jueves 13 de noviembre me referí a la identidad nacional en virtud de dos significados: nación y procedencia. Ante lo expresado, sostuve que el nacionalismo, más que simbolismo o recordación formal, lo cual no reprocho, implica identificar aquellas conductas que reniegan de nuestra identidad para avocarnos a un nacionalismo genuino.

La herencia de actividades relacionadas con gastronomía, bailes, creencias, y otras conductas y prácticas (propias de la cultura, como el quehacer del ser humano), que heredamos de Colombia y España, forman parte de nuestro patrimonio nacional.

La llegada de una variedad de descendientes de otras tierras, que también aportan al vivir nacional, no debe ser excusa para reemplazar nuestra identidad al absorber conductas o celebraciones extrañas, en lugar de valorar las herencias que nos identifican como nacionales.

En la presente edición, el historiador y profesor, Rommel Escarreola, manifiesta que la identidad nacional yace sobre lo que denomina tejido simbólico, construido a partir de la historia, la cultura, las tradiciones y los valores que un pueblo reconoce como propios.

Alude a que, tras el fenómeno conocido como globalización, en una dimensión intensa y tras la creciente influencia geopolítica, la identidad nacional puede verse erosionada por múltiples factores que afectan la manera como los ciudadanos perciben y valoran lo nacional.

Escarreola coincide en que uno de los aspectos más visibles de la desfiguración, es la sustitución de costumbres nacionales por prácticas extranjeras. Y que aquella tendencia no es simplemente una manifestación de apertura cultural, sino un proceso de desvalorización de lo propio, en la medida en que lo extranjero se percibe como superior.

El profesor connota la pérdida de identidad como un patriotismo superficial, limitado a símbolos puntuales, pero desconectado del sentir profundo de pertenencia.

En relación con las intervenciones extranjeras en la política exterior del país, advierte que pueden generar dependencia, subordinación y debilitar nuestro sentido de soberanía. Cuando un Estado permite que actores externos influyan en sus decisiones estratégicas, los ciudadanos perciben una disminución del control sobre su propio destino colectivo.

Y del entrenamiento de soldados estadounidenses en territorio panameño, para el historiador se trata de una práctica que resuena los ecos históricos de intervención y presencia militar extranjera.

En lo académico, lo conductual y en la propia expresión intelectual, los universitarios estamos llamados a preservar nuestras herencias históricas que representan el gran caudal de nuestra identidad como panameños, lo cual debe retumbar en toda la universidad.