Dr. José Manuel Fajardo S. Profesor Visitante Universidad de Panamá, Centro Regional Universitario de Coclé
Escribí en el tablero el signo representativo del conjunto vacío, y me llamó la atención que ninguno de los estudiantes universitarios presentes supo identificar su significado.
En otra ocasión reciente, y con un grupo de último año de carrera universitaria, leíamos un texto e interrumpí para preguntar sobre algún concepto desconocido que mereciera aclaración, un estudiante levantó la mano y preguntó “¿Qué significa medieval?” Como respuesta, tracé una línea de tiempo en el pizarrón y además de explicar la diferencia entre prehistoria e historia, caractericé pausadamente las Edades Antigua, Media, Moderna y Contemporánea.
Esta ausencia de conceptos culturales fundamentales en el área de matemática o de historia en los estudiantes del nivel “superior” no refleja una falta de retentiva accidental; al parecer no recuerdan dichos conceptos debido a no haberlos aprehendido en ningún momento previo.
Revisando los programas curriculares que cuelgan dentro de la página oficial del MEDUCA (diciembre 2025), se ve que en 9° grado (PREMEDIA) aparece como contenido la Edad Antigua y Media. Luego, en los programas de solamente cuatro Bachilleratos, aparece la asignatura titulada HISTORIA MODERNA Y POSTMODERNA (10° grado). De ahí que solamente una parte de la población estudiantil que va al nivel universitario maneja un arco histórico íntegro.
Al resto le hace falta “una sección del estante”, por decirlo de modo gráfico, ya que eventos como las revoluciones americana o francesa (siglo XVIII), serán acontecimientos no reconocibles en su banco mental.
Esta constatación a nivel del área de historia, pero que seguramente podría extenderse al resto de áreas de conocimientos generales, indica un vacío con tristes consecuencias en lo académico y lo cívico. Al no tener un cimiento sólido en lo que se puede nombrar como “Estudios Generales”, el educando carecerá de las herramientas básicas para el manejo mental de datos provistos por el entorno, además de ser sumamente instrumentalizable en lo político.
En la Grecia Clásica esto era cubierto por el Trivium (gramática, lógica y retórica; que fortalecían la virtud comunicativa) y el Quadrivium (aritmética, geometría, música y astronomía; concebible como la relación del número con el espacio y el tiempo). Eran las siete artes liberales, entendidas así porque “liberaban” las potencialidades creativas y de pensamiento racional; esto lo lograban precisamente por no enfocarse en lo profesional o técnico, pero preparaban el camino para la excelencia en el ejercicio del conocimiento aplicado, ya que incidían positivamente en el espectro cultural de los estudiantes.
Concluyendo, con un currículo donde el objetivo de lograr cultura general (entiéndase, aprovechar eficientemente los Estudios Generales) no está siendo lo esencial, la población estudiantil panameña carece de lo elemental para alcanzar calidad profesional, pues progresivamente se anclará más y más en la vaciedad académica y en una pobre conciencia ciudadana.