Gatillero: el plano secuencia en el cine de acción

Vie, 16/01/2026 - 17:39
Autor:

Rainer Tuñón C. / Director de RR.PP de la UP.

 

gatillero
Foto: Dukkah Producciones

 

En el cine, el plano secuencia es una toma continua, sin cortes visibles, que puede utilizarse durante unos minutos o a lo largo de toda una película. Al prescindir del montaje tradicional, esta técnica coloca al espectador ante una experiencia de tiempo real, sin pausas ni escapatoria posible. Al respecto, el teórico David Bordwell señalaba que “cuando una acción se desarrolla sin cortes, el espectador percibe no solo lo que ocurre, sino cuánto cuesta que ocurra”.

El director mexicano Alfonso Cuarón logró renovar esta emoción al transmitir caos y agilidad en los escenarios distópicos de Hijos del Hombre. Su colega y coterráneo Alejandro González Iñárritu consiguió un acercamiento psicológico al acompañar, casi sin interrupciones, los movimientos de los protagonistas en su galardonada Birdman. Por su parte, el realizador inglés Sam Mendes, al recrear 1917, ofreció la sensación de un solo plano continuo, con cortes apenas perceptibles, para construir una atmósfera de guerra desde el campo de batalla, sostenida por una tensión elegante y permanente.

Claro está, estos cineastas aprendieron de dos grandes maestros. Alfred Hitchcock, con La Soga, realizó un experimento narrativo visionario que desafiaba las convenciones del montaje clásico; y Orson Welles, con el célebre plano inicial de Touch of Evil, convirtió el movimiento de cámara en un ejercicio de tensión y narrativa visual pura.

No es casual que André Bazin, uno de los grandes teóricos del realismo cinematográfico, afirmara que “el montaje no es la esencia del cine; la esencia del cine es la puesta en escena en profundidad y la continuidad del tiempo”. De allí la importancia del plano secuencia como una forma de resistencia estética, particularmente en géneros como la acción y el terror, donde el corte suele funcionar como anestesia emocional.

Capturado en una sola toma, hoy también es posible apreciar en plataformas de streaming como HBO Max una propuesta notable de plano secuencia en el filme Gatillero. En esta historia, un exsicario se ve atrapado en una espiral de acontecimientos inesperados tras aceptar un encargo menor de su antiguo jefe.

Se trata de un thriller argentino contado en tiempo real y filmado íntegramente en un solo plano secuencia, que ofrece una experiencia inmersiva, cruda e implacable desde el corazón más oscuro del barrio portuario de Isla Maciel, en Buenos Aires.

Galgo (Sergio Podeley), el protagonista, nos obliga a ser testigos de una larga noche de supervivencia en un hábitat infestado por delincuentes y autoridades podridas. En este entorno, el plano secuencia, el lenguaje soez y un ritmo fluido —aunque claustrofóbico— se combinan para construir una visión de la violencia que concede muy poco respiro al espectador.

En Gatillero, el mérito de la puesta en escena recae en su director y editor, Cristian Tapia Marchiori, especialista en cine de acción y efectos especiales, habitual doble de riesgo y director de segunda unidad. Su trabajo visual y artístico logra demostrar que el plano secuencia no es una moda pasajera, sino una forma de filmar sin anestesia ni cortes, para no apartarnos de la dura realidad.