Dr. Jaime Anselmo Ruiz Dean / Facultad de Ciencias De la Educación.
Enseñar ante y para la incertidumbre es enseñar a pensar, a decidir, a vivir en sociedad. Aprender a darle una coyuntura al cambio, a los contratiempos y las oportunidades, lo cual conlleva la retoma de estrategias didácticas innovadoras para la recuperación de “la calidad educativa y la transformación paulatina y sin trauma del sistema educacional panameño”.
La incertidumbre es la falta de certeza o de confianza sobre algo; hace alusión a lo indeterminado, a la ausencia de principios y verdades únicas, con lo cual, cuando no tenemos evidencias o conocimientos fiables sobre algo, hablamos de incertidumbre. Cuando nos sentimos inquietos, dudosos, nerviosos o indecisos, hablamos de incertidumbre.
Así pues, la incertidumbre se vincula a todos los ámbitos de la vida, porque influye en las motivaciones y en las expectativas humanas vinculadas con el día a día, porque las personas necesitamos tener determinadas certezas, conocimiento e información para tomar decisiones y actuar.
Así, se hace necesario educar para la incertidumbre, educar a los jóvenes para enfrentar el futuro con motivación y con sentido de responsabilidad. En un escenario social como el descrito anteriormente, se requiere una educación más humanista, una educación conectada con la vida, es decir, aprender a pensar.
Aprender a pensar es muy importante ya que es uno de los recursos del aprendizaje que prepara al alumnado para que sean buenos analíticos y reflexivos pensadores; es decir, que tomen decisiones y sean capaces de resolver problemas de manera eficaz, usando y evaluando la información.
El aprender como habilidad cognitiva permite el desarrollo del pensamiento crítico y creativo del aprendiente, sin contar que algunos de sus docentes hacen ingentes esfuerzos para hacer énfasis en ello, pues es un aprendizaje que se basa en las competencias futuras de los estudiantes.
La educación para aprender a pensar está ausente de nuestras enseñanzas hoy, desde la comprensión; segundo pensamiento más bajo del dominio cognitivo para procesar la información necesita ser fortalecido por su importancia tanto en las relaciones humanas, como en el conocimiento, para ello se requiere una reforma de la mentalidad con la que hasta ahora hemos enseñado abordando plenamente el desarrollo de las habilidades y destrezas del pensamiento.
Referirnos al desarrollo de las habilidades del pensamiento, no es más que integrar a nuestra tarea diaria profesional y didáctica algunos procesos mentales y psíquicos que nos permitan el manejo, organización y procesamiento de la información educativa de aprendizaje a todo nivel.