DEL DIRECTOR : Medicina

Vie, 13/02/2026 - 17:07
Autor:

Abdel Fuentes /Director del Semanario La Universidad

 

Transcurre un año de la última ceremonia de graduación de la Facultad de Medicina que formalizó la acreditación de títulos, cuando esta semana concluye una nueva validación académica. En 2 años la cifra se aproxima a 400 egresados.

Los medios de comunicación ya antes han dado a conocer la ratificación de la preparación académica de los egresados de Medicina de la Universidad de Panamá, tras la aprobación, en un 95%, del examen de certificación de medicina en 10 años. El referido test es esencial para el inicio del internado médico.

Más allá de emplear la comparación, que en ocasiones resulta incómoda y desagradable, es un hecho objetivo que los estudiantes de la UP, en esta carrera, han aprobado, en un 100%, el examen de Certificación Básica en Medicina, versus el bajo rendimiento reflejado en algunas universidades privadas del país, con tasas de aprobación cercanas o incluso por debajo del mínimo requerido.

A mediados de 2025 un diario local sustentaba algunos datos, amparado en información documentada por el Consejo Interinstitucional de Certificación Médica del Ministerio de Salud.

El informe periodístico citado obtuvo la información acuerpada en la Ley de Transparencia en torno al registro de universidades particulares, cuyo 50% de los estudiantes reprobaba.

La preparación académica del educando, las estrategias didácticas empleadas durante los ciclos de enseñanza aprendizaje y el reforzamiento de competencias, experiencia y trayectoria de la Facultad de Medicina y otras herramientas, son evidencias de un trabajo sostenido entre docentes y discentes.

En noviembre de 2023 el Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica acreditó al Programa Educativo de Medicina de la Universidad de Panamá hasta el 2028 por cumplir con los requisitos de calidad.

La ufanía, pese al reconocimiento que hoy prestigia a los titulados en Medicina y otras Ciencias de la Salud de esta universidad, seguramente no sea el camino a seguir.

Los egresados quizá deban valorar que se torna imperioso concebir que la ruta por recorrer aún es colosal. Y ello implica mantener una postura empecinada en gestionar, además de la preparación formal, la formación autodidacta y empírica, que trasciende las fuentes tradicionales y explora nuevos estudios científicos, siempre preocupados por discernir y saber qué hacer frente a las narrativas de la pseudociencia y la pseudomedicina.