Carmen Guevara C.

El Limón, mi pueblo natal, es un pequeño poblado del distrito de Santa María, en la provincia de Herrera, con cerca de 500 habitantes. Se encuentra a la orilla de la vía que conduce a Ocú, donde la vida transcurre con calma y los encuentros comunitarios aún conservan un valor especial.
Una tarde, el cielo comenzaba a despejarse tras una llovizna pasajera. El ambiente anunciaba algo distinto: niños y adultos se preparaban para asistir a la Noche bajo las estrellas, una velada de cine al aire libre impulsada por la iniciativa del alcalde Iván De León.
Eran las 6 de la tarde cuando el equipo de logística ultimaba detalles: el proyector, la pantalla y las filas de sillas iban tomando forma en el parque, un pequeño espacio detrás de la iglesia. Allí, entre columpios, toboganes, estructuras para trepar y balancines, los niños corrían, saltaban y reían, ajenos aún a la magia que estaba por comenzar.
A medida que se acercaba la hora de la función, las familias fueron ocupando sus asientos. Padres, madres y abuelos acompañaban a los más pequeños, quienes recibían de manos de las azafatas —funcionarias de la alcaldía— palomitas de maíz y refrescos, ritual indispensable para cualquier experiencia cinematográfica.

La escena evocaba recuerdos de otros tiempos. En mi niñez, las maestras de la escuela primaria organizaban veladas similares para recaudar fondos destinados a celebraciones como las fiestas patrias, el Día de la Madre o la Navidad. Era una forma sencilla y poderosa de llevar cultura y entretenimiento a la comunidad.
A las 7 en punto de la noche inició la proyección de Blanca Nieves, reinterpretación en acción real del clásico animado de Disney de 1937. Rachel Zegler dio vida a la dulce protagonista, mientras que Gal Gadot encarnó a la temida Reina Malvada. En la pantalla reaparecieron personajes entrañables como Doc, Tímido, Tontín, Gruñón, Feliz, Dormilón y Estornudón, despertando risas, suspiros y miradas atentas bajo el cielo estrellado.
Según comentó el alcalde, esta iniciativa se ha llevado también a otros pueblos del distrito de Santa María, como Salamanca, Los Canelos, Rincón, El Olivo, Los Panamaes y Chupampa, reafirmando el compromiso de acercar el cine y la cultura a las comunidades rurales.
Al finalizar la proyección, las críticas más sinceras llegaron de los niños.También, aplausos, sonrisas y comentarios entusiastas.
El cine, una vez más, demostró ser una pasión de multitudes. Que haya más películas infantiles, accesibles, de calidad y populares.