Douglas López/ Coordinador de Carrera de Licenciatura en Ingeniería de Energías Renovables /CRU de Coclé
El 3 de marzo se celebra el Día Mundial de la Vida Silvestre. Este día es importante para nuestro país por su gran biodiversidad. La Asamblea General de las Naciones Unidas lo proclamó en 2013. Eligió esta fecha porque es el aniversario de la firma de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas en 1973. Este día nos recuerda que debemos detener la pérdida de especies en el planeta.
Nuestro país además de ser un puente entre las Américas es también un paraíso para la vida silvestre. Aquí vive el águila harpía, nuestro símbolo nacional. También está el jaguar, que camina por nuestros bosques, el mono aullador, que se escucha en nuestras selvas.
Panamá tiene especies únicas en peligro de extinción, el perezoso pigmeo, la rana dorada, el carpintero panameño, el colibrí ardiente entre otras.
Muchas especies enfrentan amenazas como la deforestación, el tráfico ilegal y la pérdida de hábitat, motivadas por los intereses económicos. Aunque hay campañas de conservación que han dado buenos resultados, no son suficientes. Los programas de protección de especies endémicas, la educación ambiental y los sistemas de monitoreo han ayudado, pero necesitamos más. Necesitamos más voces, más manos y un compromiso más amplio para protegerlos.
Los bosques que alimentan los ríos Chagres y Gatún no solo mantienen operativo el Canal, sino que proveen agua potable a millones de panameños y refugio a innumerables especies.
El Programa Guardianes de la Cuenca ha formado a cientos de jóvenes como protectores activos. Los proyectos de reforestación y corredores biológicos están reconectando áreas fragmentadas. Pero, surgen preguntas necesarias, y son: ¿Estamos haciendo suficiente? ¿Dónde está la voz de nuestra juventud universitaria?
La Universidad de Panamá tiene una gran oportunidad para ser un líder y agente de cambio. Imaginemos un grupo de estudiantes que organiza BioBlitz universitarios. Estos son eventos donde, en 24 horas, se documentan especies usando teléfonos móviles. México, Colombia, Costa Rica, Argentina y Chile ya lo hacen con éxito con el “Gran BioBlitz del Sur”, involucrando a miles de personas.
También podemos hacer otras actividades como: monitorear la biodiversidad en áreas protegidas, plantar árboles en las cuencas del Canal, investigar especies en peligro, dar talleres de educación ambiental en comunidades rurales, hacer expediciones a parques nacionales como Soberanía y Chagres, limpiar playas y ríos, crear huertos urbanos sostenibles en los campus universitarios y observar aves para plataformas como eBird.
Por todo lo mencionado, la comunidad universitaria, con su entusiasmo y creatividad, está llamada a ser agente de cambio para la conservación de la vida silvestre; Panamá, el mundo nos observa, demostremos que somos dignos ciudadanos y protectores de esta riqueza natural paraíso. Más que un día de celebración estamos llamados a ser acción.