Omar A. Joseph

El 15 de mayo de 2004, en Zúrich, Suiza, el mundo del fútbol contuvo el aliento. Por primera vez en la historia, la Copa Mundial de la FIFA se adjudicaba a una nación africana.
Sudáfrica, la tierra del arcoíris, que apenas una década antes había enterrado el yugo del apartheid, se preparaba para recibir el evento deportivo más importante del planeta. La euforia era comprensible, pero detrás del júbilo y las promesas de un continente renacido, se tejían las sombras de una corrupción que, años después, sacudiría los cimientos del deporte rey.
En 2010 la población sudafricana se estimaba en aproximadamente 48 millones de habitantes. El país arrastraba las secuelas del apartheid. Según publicó el diario español La Nación en octubre de 2008, la inflación era del 7,1; el 50 por ciento de la población estaba debajo de la línea de pobreza, y el 24,3 desempleada (La Nación, El Mundial de ricos y pobres, 2008). Estas cifras contrastaban brutalmente con las millonarias inversiones requeridas para el Mundial.

De acuerdo con el citado medio, políticamente, el país atravesaba una tormenta. La renuncia del presidente Thabo Mbeki en 2008 y de 11 de sus ministros sumió al país en la peor crisis política desde el fin del apartheid, y amenazó con afectar la gobernabilidad y la economía. A pesar de ello, el Mundial se convirtió en una cuestión de Estado.
En julio de 2010 el medio Infobae publicó una información en la que señalaba que el presidente Jacob Zuma veía el torneo como un paso importante para la construcción nacional y la superación de los contrastes raciales. La FIFA, por su parte, había elegido a Sudáfrica confiando en su crecimiento económico del 5,1% anual y su posición como centro económico del continente.
Sin embargo, el costo social fue alto. Organizaciones como Naciones Unidas denunció que, para embellecer las ciudades sedes, se desalojó a poblaciones vulnerables.
La página Expansión.mx señala que el informe de la ONU en julio de 2010 reveló que en los eventos grandes, como la Copa del Mundo, la gente que vive en las calles es desalojada para embellecer la ciudad.

Rueda el balón
El desarrollo deportivo de Sudáfrica 2010 dejó momentos para la historia. El torneo se disputó entre el 11 de junio y el 11 de julio, con 32 selecciones y 64 partidos; repartidos en 10 estadios y 9 ciudades sudafricanas.
La final fue un duelo épico entre España y Holanda en el Soccer City de Johannesburgo. BeSoccer relató: fue Andrés Iniesta en el minuto 116 quien, a pase de Cesc Fábregas, logró empujar el cuero de volea hasta el fondo de las mallas, catalogado como el gol de todos (según la web BeSoccer, Curiosidades del Mundial de Sudáfrica 2010, 2023).
En el plano estadístico, SoloFutbol.cl registró que se marcaron 145 goles en 64 partidos con un promedio de 2,27 por encuentro. Alemania fue el equipo más goleador con 16 goles. España, paradójicamente, se convirtió en el equipo ganador del torneo que menos goles marcó en la historia de los mundiales, con solo 8 anotaciones.

Legado deportivo y sorpresas del campeonato
Uruguay, liderado por un incontenible Diego Forlán, alcanzó las semifinales, algo que nadie pronosticaba. El delantero charrúa fue elegido el mejor jugador del torneo.
ESPN Deportes publicó que Forlán se convirtió en el primer jugador nacido en Uruguay en obtener el Balón de Oro como mejor jugador de una Copa del Mundo. El propio Forlán declaró que ganar el Balón de Oro del Mundial 2010 fue un premio colectivo. Estuvimos muy cerca de jugar una final y ese golpe de haber llegado tan cerca fue doloroso, cita ESPN de 2025.
Otras sorpresas incluyeron la temprana eliminación de Francia, campeona en 1998, que se hundió en una crisis institucional y de vestuario. La selección gala fue vapuleada por Sudáfrica, al ser vencida 2 goles por 1 en la fase de grupos, un resultado histórico para los anfitriones.

El gigante económico
Los costos del mundial se elevaron a 3 mil millones de rands (380 millones de dólares). Así lo informó El País de Uruguay. El monto final se estimó en más de 30 mil millones de rands (3 mil 800 millones de dólares).
Según BBC Mundo Mundial 2010: Negocio del campeón o del organizador?, 10 de junio de 2010, la cifra fue mayor. El total estuvo en alrededor de 6 mil 269 millones de dólares, de los cuales el anfitrión desembolsó 2 mil 500 millones de dólares, casi un 1% de su PIB y un 3,4% de su deuda externa.
El economista Victor Matheson, de la Universidad de Massachusetts, citado por BBC Mundo, advirtió: Por cada ganador hay perdedores. Vienen extranjeros, pero se van los locales. Y los costos en que incurren los organizadores son enormes.
En cuanto al mercadeo, la FIFA se embolsó una fortuna. El diario El País de España reportó que la FIFA ingresó unos 3.790 millones de dólares por derechos de televisión y patrocinadores (El País, FIFA: La corrupción espanta a los patrocinadores, 28 de mayo de 2015).
La pregunta que queda flotando es: ¿Realmente el Mundial benefició a Sudáfrica? Un estudio citado por BBC Mundo concluyó que la organización de un Mundial no genera los beneficios económicos que se esperan (BBC Mundo, 2010) y que muchas de las costosas infraestructuras construidas para el evento quedaron infrautilizadas o en el abandono años después.

Marcas, mercadeo y la fiebre por las vuvuzelas
Sudáfrica 2010 fue una maquinaria comercial perfectamente engrasada. Pero, paradójicamente, la sombra de la corrupción también golpeó el terreno comercial: el escándalo de los 10 millones de dólares por la sede, destapado años después, espantó a patrocinadores claves.
De hecho, según publicó El País en 2015, los patrocinadores más importantes como Sony, Emirates y Continental ya han abandonado al organismo rector (El País, FIFA: La corrupción espanta a los patrocinadores, 28 de mayo de 2015).
La FIFA estructuró su nuevo programa de patrocinio 2007–2014 en 3 niveles. En la cúpula estaban los 6 Socios FIFA. Expansión detalló que Coca-Cola, Adidas, Hyundai, la aerolínea Fly Emirates, McDonald›s, Continental y Budweiser estaban en la alineación; acompañados de Visa y Sony como nuevos grandes sponsors. La federación ingresó la exageración de 900 millones de euros por patrocinio, un 16 % más respecto con Alemania 2006, según estimaciones de la consultora Sport und Markt (Expansión, 2010).

Adidas vs Nike
La batalla no se limitó a las planillas de patrocinio. BBC Mundo publicó que Adidas, patrocinador oficial desde 1970, gasta US$113 millones en ser uno de los patrocinadores de primer nivel de la FIFA (BBC Mundo, ¿Quién ganó la batalla de las marcas en el Mundial?, 16 de julio de 2010). Mientras tanto, Nike, sin pagar ese canon, logró una de las más sonadas victorias de ambush marketing –marketing de emboscada-.
Nike no fue patrocinador oficial, sin embargo, parecía que lo era, declaró a BBC Mundo el director gerente de Interbrand, Graham Hales. La prueba definitiva del éxito de esta estrategia la reveló el diario Cinco Días: Nike gana en internet a Adidas como la marca con más notoriedad, según un estudio de Nielsen Online que constató que el 30% de los comentarios sobre el Mundial en la red asociaban la cita con Nike (Cinco Días, Nike gana en internet a Adidas, 30 de junio de 2010).
La final misma fue una metáfora: aunque Adidas era el patrocinador oficial, la patada del gol de la final se dio con unas zapatillas Nike, sentenció BBC Mundo (BBC Mundo, 2010).

Corrupción y sobornos
El escándalo más turbio que empañó Sudáfrica 2010 estalló años después, cuando la justicia estadounidense destapó una red de corrupción que involucraba a los máximos dirigentes de la FIFA.
En marzo de 2016, la FIFA admitió, que la sede se había comprado. Según publicó MundoDeportivo.com, la FIFA acusó a Sudáfrica de pagar para obtener la organización del Mundial 2010.
El diario El Confidencial detalló que el país africano pagó 10 millones de dólares en 2008 a 3 miembros del Comité Ejecutivo, entre ellos Jack Warner y Chuck Blazer.

Los detalles son aún más sórdidos. Warner, expresidente de la CONCACAF, disfrazó el soborno como un pago en beneficio de la diáspora africana en la zona del Caribe, según la investigación de la FIFA, señala el mismo diario.
El organismo rector del fútbol mundial, paradójicamente, se declaró víctima. Gianni Infantino, entonces nuevo presidente de la FIFA, declaró en los documentos judiciales: Los acusados abusaron de los puestos de confianza que tenían en la FIFA (…) El dinero que se embolsaron pertenecía al fútbol mundial y estaba destinado para el desarrollo y la promoción del juego (ESPN Deportes ,16 de marzo de 2016, la FIFA acusa a Sudáfrica de pagar para obtener el Mundial 2010).
¿Cómo fue posible que el dinero destinado al fútbol sudafricano terminara en cuentas offshore? Según la investigación del FBI citada por el diario TUDN, la SAFA (por sus siglas en inglés, Asociación Sudafricana de Fútbol), solo recibió 80 millones de los 100 millones de dólares que debía haber ingresado para preparar el evento.

Curiosidades
Llegó el momento, caen las murallas. Va a comenzar la única justa de las batallas. No duele el golpe, no existe el miedo. Quítate el polvo, ponte de pie, y vuelves al ruedo. Reza Shakira en la canción Waka waka, Esto es África, himno del mundial de Sudáfrica 2010. Un éxito rotundo.
Un fenómeno mundial, alcanzó Platino en EE. UU, diamante en parte de Europa y Brasil, en youtube. Cerca de 5 mil millones de vistas, de cara al ícono que supone la interprete, esta canción está entre las 5 más populares.
La polémica por un supuesto plagio, del corillo “zamina mina éé Waka Waka éh éh” pegajoso y, que le da el reconocimiento mundial, del cantante Zangelawa.
La FIFA y Sony para evitar demandas futuras firmaron un acuerdo donde Josimar, Zangelawa recibiría el 33 % de los derechos de autor. El resto se distribuiría entre la cantante, el productor y por último el grupo que colaboró con la canción.

La vuvuzela lo cambió todo
Su sonido, comparado por los lectores de BBC Mundo con el zumbido de abejas, provocó una ola de protestas (BBC Mundo, Mundial Sudáfrica 2010: las vuvuzelas en el centro del debate, 20 de junio de 2010).
La Voz de Galicia recogió la postura oficial: el portavoz Rich Mkhondo declaró que las vuvuzelas son parte de la cultura sudafricana y están aquí para quedarse. El negocio detrás era abrumador: la venta de las vuvuzelas generó el equivalente a 1,8 millones de euros en Sudáfrica, además de haber exportado 1,5 millones de trompetas a Europa antes del torneo.
Las vuvuzelas se convirtieron en el sonido icónico del torneo.
ESPN narró: “Las ruidosas trompetas de plástico asumieron el papel de estrellas, convertidas en objeto de polémica y hasta intentos de que fueran prohibidas”.
El Comité Organizador se negó a prohibirlas argumentando que son parte de la cultura sudafricana.

Por otro lado, El pulpo Paul predice el triunfo de España en la final, (destacó la página deportiva diario AS.com). El Pulpo Paul, un cefalópodo alemán del Sea Life de Oberhausen, se hizo famoso por predecir todos los partidos de Alemania, incluyendo la final. Alcanzó un 100% de efectividad al acertar los 8 partidos que se le consultaron, incluyendo los 7 encuentros de Alemania y la victoria de España sobre los Países Bajos en la gran final.
l La Jabulani, el balón oficial del torneo, fue duramente criticado por los porteros por su trayectoria impredecible.
l La polémica del partido Uruguay-Ghana: Luis Suárez detuvo con la mano un gol sobre la línea, fue expulsado, pero Ghana falló el penal posterior.
l La curiosa historia de los 100 aficionados norcoreanos que resultaron ser actores chinos contratados, según reveló ESPN (ESPN, 2010).
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