Estados Unidos: entre el legado libertario de 1776 y la política nacionalista de Donald Trump

Vie, 10/07/2026 - 16:47
Autor:

Carmen Guevara C.

independence day
La primera bandera de EE.UU. tenía trece estrellas por las colonias que le dieron origen.

 

El 4 de julio de 2026, Estados Unidos (EE.UU.) conmemoró el 250 aniversario de su independencia, una fecha histórica conocida como el Semiquincentenario, que recuerda la adopción de la Declaración de Independencia de 1776 y el nacimiento de una nación que transformó el curso de la historia moderna.

La celebración coincide con la polarización política interna, una política exterior de confrontación impulsada por el presidente Donald Trump y un debate sobre el papel que EE. UU. desempeña en un mundo cada vez más multipolar.

Para analizar este contraste entre el legado histórico de la independencia y la realidad política actual, el Semanario La Universidad conversó con el magíster Raymundo Gurdián, historiador y director del Instituto de Investigaciones Históricas.

indep day usa
Declaración de la Independencia de Estados Unidos. Imagen tomada de la web https://www.google.com/search

 

Los ideales de la independencia

 

Según Gurdián, la independencia estadounidense representó mucho más que la separación de las 13 colonias del dominio británico. Se convirtió en un referente para los movimientos emancipadores que, décadas después, recorrerían América Latina y Europa.

“El proceso iniciado en 1776 inspiró a numerosos líderes políticos y militares que luchaban por la libertad de sus pueblos. Incluso precedió por 13 años a la Revolución Francesa, que posteriormente consolidó los principios de los derechos del hombre y del ciudadano”, asegura Gurdián.

Para el historiador, la posterior Constitución de Estados Unidos, aprobada en 1787, se convirtió en uno de los textos fundamentales del constitucionalismo moderno. Aunque ha sido modificada mediante enmiendas, conserva sus principios esenciales de libertad, representación política, democracia y división de poderes, elementos que sirvieron de modelo para numerosas constituciones latinoamericanas durante el siglo XIX.

declaración de independencia
Copia de la declaración de la independencia.

 

La expansión de una nueva potencia

 

Tras consolidar su independencia, Estados Unidos inició un proceso de crecimiento territorial que transformó al joven país en una potencia continental.

Durante sus primeras décadas mantuvo una política relativamente aislacionista respecto a los conflictos europeos. Sin embargo, esa posición cambió con el discurso pronunciado por el presidente James Monroe en 1823.

De esa declaración surgió lo que posteriormente los historiadores denominaron Doctrina Monroe, resumida en la frase “América para los americanos”. El objetivo inicial era impedir nuevas intervenciones europeas en las recién independizadas naciones americanas.

Con el paso del tiempo, sostiene Gurdián, esa doctrina dejó de ser únicamente una advertencia contra Europa y terminó convirtiéndose en el fundamento de una política expansionista.

A ello se sumó la idea del Destino Manifiesto, según la cual EE. UU. se consideraba un pueblo elegido para extender la civilización hacia el oeste del continente. Bajo esa visión adquirió territorios mediante compras, anexiones y guerras, como ocurrió tras el conflicto con México entre 1846 y 1848, cuando este país perdió cerca de la mitad de su territorio.

 

Gurdian
Raymundo Gurdián, historiador y director del Instituto de Investigaciones Históricas. Foto Carmen Guevara C.

 

Del expansionismo al imperialismo

 

A finales del siglo XIX comenzó una nueva etapa: el imperialismo estadounidense. Para América Latina, este período estuvo marcado por la creciente influencia de Washington en la región y, particularmente, por la construcción del Canal de Panamá.

Gurdián recuerda que el Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903 otorgó a Estados Unidos un amplio control sobre la Zona del Canal, situación que durante décadas fue considerada una expresión de subordinación panameña.

Las constantes luchas nacionalistas desembocaron finalmente en los Tratados Torrijos-Carter de 1977, mediante los cuales se acordó la devolución progresiva del Canal a Panamá, aunque también se establecieron compromisos relacionados con su neutralidad y seguridad.

 

Trump y el regreso del nacionalismo

 

A juicio del historiador, el segundo mandato de Donald Trump representa un cambio significativo en la política exterior estadounidense.

Su discurso de “volver a hacer grande a Estados Unidos” ha estado acompañado por propuestas para retomar el control del Canal de Panamá, adquirir Groenlandia, anexar Canadá y ejercer mayor presión sobre distintos países mediante políticas arancelarias.

“Muchos historiadores consideran que Trump ha revivido, bajo nuevas formas, el espíritu de la Doctrina Monroe”, señala Gurdián.

El mandatario parte de una visión en la que Estados Unidos continúa siendo la principal potencia mundial, pese a que el escenario internacional ha cambiado profundamente con el ascenso económico y tecnológico de China y el surgimiento de un sistema internacional de pesos y contrapesos.

Su estrategia comercial, basada en la imposición de elevados aranceles, busca incentivar el regreso de las industrias estadounidenses que durante décadas trasladaron su producción a países con menores costos laborales, especialmente en Asia.

 

Historia y desafíos del presente

 

Para Gurdián, los 250 años de independencia invitan a reconocer el enorme legado democrático que Estados Unidos dejó al mundo, pero también a reflexionar sobre las contradicciones de su política contemporánea.

Mientras los ideales de libertad, representación y constitucionalismo continúan siendo una referencia para numerosas democracias, la creciente polarización interna y una política exterior cada vez más nacionalista reabren el debate sobre el papel que debe desempeñar Estados Unidos en el siglo XXI.

 

El Semiquincentenario plantea la necesidad de revisar cómo aquellos principios fundacionales dialogan con los desafíos geopolíticos y políticos de la actualidad.