Carlos Iván Caballero G. /Periodista *Texto e Imagen
El deterioro de las vías no solo afecta las áreas urbanas de las ciudades, se extiende por sectores rurales de la capital y el resto del país.
La calidad de los materiales que se utiliza en la construcción y restauración de las calles, sumado a otras insuficiencias, de acuerdo con ingenieros y arquitectos de la Universidad de Panamá, podrían ser algunos de los motivos que inciden en su deterioro y mal estado.
Irving Isaza, profesor de la Facultad de Ingeniería, con Maestría en Estructura, expresa que, al momento de pavimentar las calles, es necesario saber si el material reúne las especificaciones técnicas requeridas para la construcción y rehabilitación de las calles de la urbe.
En el caso de las vías del centro de la ciudad, Isaza sostiene que los autos que las transitan sobrepasan el peso y las medidas para las cuales fueron diseñadas.
Según el ingeniero, hace 20 años el número de autos que circulaban por las calles y avenidas de la ciudad, no se compara con el estimado en los últimos años.
Explica que, en el caso del asfalto, el material cede, se agrieta y se rompe al no cumplir con las especificaciones requeridas y por el volumen considerable de autos que transitan a diario.
Sostiene que no existe supervisión en cuanto al control de calidad, el cual tiene que ser riguroso para que se cumpla con los estándares adecuados en torno a que debe utilizarse el pavimento de manera que tenga la inclinación adecuada.
Otro factor importante que menciona el profesor Isaza está relacionado con la compactación del suelo como garantía de resistencia de las vías. De igual manera, deben canalizarse los ojos de agua y las aguas superficiales que producen las lluvias.
Revela que en Panamá las normativas para construir calles han avanzado, sin embargo, los modelos de construcción siguen siendo exactamente los mismos.
Luis Núñez, otro ingeniero estructural y profesor de la Facultad de Ingeniería, manifiesta que el buen estado de las calles depende de un estudio profundo del suelo.
Destaca que para construir calles resistentes y perdurables se requiere del uso de un buen material. Advierte que la realidad es otra, debido a que algunas vías muestran un desgaste evidente a pocas semanas de haber sido pavimentadas.
El catedrático revela que al momento de asfaltar una calle se deben tener en cuenta el tipo y la cantidad de autos que transitan por la vía. Al tomar en consideración el caudal vehicular, debe calcularse el tipo de material que se será utilizado. Sostiene que es probable que dichos cálculos los pasen por alto, ya que las calles y avenidas se han convertido en un desastre vial que acarrea más problemas que beneficios.
Alberto Montero, ingeniero civil y profesor de la Facultad de Ingeniería, señala que los materiales que se utilizan para asfaltar las calles están regulados bajo normativas específicas.
Los profesores concuerdan en que la resistencia y durabilidad de las calles depende del material adecuado, la compactación y el cálculo sobre la cantidad correcta de los diferentes vehículos que transitan por las vías.
Los huecos, hendiduras, fracturas y erosión en una calle recién trabajada, surgen debido a fallos en las técnicas empleadas. Además, demuestran que la capa de rodamiento no posee el espesor adecuado para soportar el flujo vehicular.
Montero agrega que los pavimentos bien trabajados presentan características diferentes. Por ejemplo, una capa ancha y resistente.
Al colocar material hidráulico o asfáltico el manejo del agua es importante. Cuando el agua se filtra por las diminutas hendiduras, lava el alquitrán y separa las piedras. Por ello es necesario contar con cunetas y cañerías bien diseñadas y un mantenimiento que prevenga el deterioro.
Según Montero, los laboratorios que elaboran asfalto lo hacen con altos estándares de calidad, pero al parecer no se cumple con los debidos controles. El clima y la cantidad de lluvia que se registra por año es otra de las dificultades que deben evaluarse.
Para el arquitecto del departamento de Planificación Física e Infraestructura de la dirección de Planificación de la Universidad de Panamá, Marlon Goti, en una licitación se presenta un documento que contiene todas las especificaciones del proyecto. Sostiene que los responsables en el tema deben calcular la cantidad de vehículos, el peso y las dimensiones para que las calles sean resistentes.
Las empresas que ganan las licitaciones son responsables de que las calles presenten deterioro. El comentario de Goti apunta a que es probable que el Gobierno no inspeccione la obra desde el nivel cero hasta el final.
Afirma que, a través de la supervisión, los representantes del Estado tienen que verificar si lo establecido en el plano cumple con los trabajos que la empresa realiza.
El arquitecto coincide con la opinión de los ingenieros al señalar que al momento de diseñar una calle es necesario calcular la cantidad y el tipo de transporte que rodarán en la vía. Además, disponer de una tabla que permita hacer los cálculos.