Rainer Tuñón Rainer Tuñón / Director de RR. PP de la UP

¿Qué significa regresar a casa? Pocas obras de la literatura han intentado responder esa pregunta con la vigencia de La Odisea. Atribuido a Homero hace casi tres milenios, este poema épico ha sobrevivido a imperios y cambios culturales para convertirse en una de las historias más adaptadas de todos los tiempos. Su influencia atraviesa el teatro, la radio, la televisión, el cine, la animación y, más recientemente, el formato IMAX.
La obra está compuesta por 24 rapsodias escritas en hexámetros dactílicos, el verso característico de la épica griega. Lejos de seguir una narración lineal, Homero inicia el relato in media res, cuando la guerra de Troya ya ha terminado y Odiseo lleva años intentando regresar a Ítaca. Desde allí reconstruye los acontecimientos mediante recuerdos y relatos retrospectivos, un recurso narrativo sorprendentemente moderno.
Tradicionalmente, el poema se divide en tres grandes bloques. El primero es la Telemaquia (cantos 1 al 4), centrada en Telémaco, quien busca noticias de su padre mientras los pretendientes de Penélope ocupan el palacio. El segundo corresponde al Nostos, o regreso de Odiseo (cantos 5 al 12), donde aparecen episodios como Calipso, Polifemo, Circe, las Sirenas y el descenso al inframundo. El tercer bloque (cantos 13 al 24) relata el retorno del héroe a Ítaca, la prueba del arco y la derrota de los pretendientes.
Paradójicamente, La Odisea nunca fue concebida para ser leída, sino para ser escuchada. Era interpretada por los aedos, poetas itinerantes que recitaban miles de versos de memoria. Para ello, Homero incorporó recursos nemotécnicos como repeticiones, fórmulas narrativas y epítetos fijos —"Odiseo, el de muchos ardides", "Aquiles, el de los pies ligeros" o "la Aurora, la de rosados dedos"— que facilitaban la transmisión oral del poema.
Resulta imposible contabilizar todas sus adaptaciones. Se calcula que existen miles de montajes teatrales y versiones escolares, mientras que el cine y la televisión suman más de treinta producciones de gran formato. El recorrido comenzó con L'Odissea (1911), de Giuseppe de Liguoro; continuó con Ulises (1954), protagonizada por Kirk Douglas; la miniserie L'Odissea (1968), de la RAI; y The Odyssey (1997), de Hallmark. ¿La historia también inspiró propuestas tan distintas como Ulises 31, O Brother, Where Art Thou?, Le Mépris, el musical EPIC y referencias constantes en series como Los Simpson.
La adaptación más ambiciosa hasta la fecha es La Odisea de Christopher Nolan. Filmada en IMAX de 70 milímetros, reorganiza las 24 rapsodias mediante líneas temporales paralelas y convierte la caída de Troya en una reflexión sobre el trauma de la guerra, mientras transforma la estancia con Calipso en un viaje psicológico marcado por la pérdida de la memoria.
En fin, La Odisea demuestra que los grandes relatos nunca envejecen. Cambian los formatos y las tecnologías, pero permanece intacta la pregunta que ha fascinado a generaciones de lectores y espectadores: ¿qué significa realmente el regreso a casa?