Carmen Guevara C.

Mientras Hollywood continúa dominando la cartelera latinoamericana, el cine panameño y centroamericano enfrenta un reto que va más allá de la producción de películas: construir una identidad propia capaz de conectar con el público sin renunciar a sus raíces culturales.
Especialistas en industrias audiovisuales coinciden en que intentar replicar las fórmulas narrativas y comerciales de los grandes estudios estadounidenses suele colocar a las cinematografías de mercados pequeños en una competencia desigual.
De acuerdo con informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y del Observatorio Iberoamericano del Audiovisual, las producciones de Hollywood concentran entre el 80 % y el 95 % de la taquilla en la mayoría de los países latinoamericanos, gracias a su amplio control sobre la distribución, la promoción y la exhibición.
Frente a este escenario, la experiencia del Nuevo Cine Latinoamericano mantiene plena vigencia. Desde finales de los años 60, cineastas como Fernando Solanas y Octavio Getino defendieron que la fortaleza de la región no estaba en competir con grandes presupuestos o espectaculares efectos visuales, sino en contar historias profundamente vinculadas con la realidad social, la memoria y la cultura de sus pueblos.

La región ha demostrado que esa apuesta puede trascender fronteras. Producciones como Roma, Ixcanul, La Llorona, Pelo Malo, Monos y El abrazo de la serpiente alcanzaron reconocimiento internacional precisamente por retratar con autenticidad las experiencias y conflictos de sus sociedades.
En Panamá, el fortalecimiento del sector también ha contado con respaldo institucional. La creación del Fondo Cine mediante la Ley 16 de 2012 y los incentivos impulsados por la Dirección Nacional de Cine (DICINE) han favorecido el crecimiento de la producción audiovisual, la profesionalización de sus creadores y la presencia de películas panameñas en festivales internacionales.

No obstante, los especialistas advierten que la limitada asistencia del público al cine nacional no responde únicamente al contenido de las historias. También influyen factores como la escasa promoción, la reducida disponibilidad de salas, la competencia directa con los estrenos de Hollywood y el auge de las plataformas de streaming.
Para Panamá y Centroamérica, el desafío no parece ser imitar a Hollywood, sino consolidar una voz propia. En un mercado global cada vez más competitivo, la diversidad cultural, la memoria histórica y las historias locales se perfilan como el mayor activo para fortalecer la industria cinematográfica de la región.