Carlos Iván Caballero González| Texto y fotos
La evidencia epidemiológica demuestra que un gato casero no es un peligro, según entrevista a medico veterinario de la UP.
La Toxoplasmosis es una infección zoonótica de distribución cosmopolita causada por el protozoo apicomplejo, Toxoplasma gondii. No obstante, la enfermedad suele presentarse mediante mitos urbanos rodeados de desinformación. Así lo explica al Semanario La Universidad, Edwin Pile, médico veterinario y profesor en la Facultad de Ciencias Agropecuarias.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la zoonosis o zoonótica se refiere a una enfermedad infecciosa transmisible desde animales vertebrados al ser humano.
Según el profesor Pile, el gato doméstico (Felis catus) y otros felinos, son los únicos hospedadores del T. gondii. Es decir, son los únicos seres vivos capaces de albergar la fase sexual del parásito y excretar oocistos (célula germinal femenina implicada en la reproducción) inmaduros a través de sus heces. Sin embargo, la evidencia epidemiológica demuestra que un gato casero no es un peligro.
Para que un felino disemine el parásito, debe infectarse primero al consumir carne cruda, aves o roedores silvestres. Sin embargo, un gato infectado solo libera oocistos una vez en su vida y durante un período aproximado de 1 a 3 semanas. Los felinos que reciben una alimentación estrictamente basada en piensos comerciales (alimentos prefabricados para gatos) y que, además, permanecen dentro del hogar, representan un riesgo epidemiológico nulo.
Según el doctor, los gatos son los únicos hospedadores capaces de diseminar las formas infectantes de oocistos en el ambiente. Sin embargo, la epidemiología demuestra que en el entorno residencial el riesgo real de la enfermedad es multifactorial y se extiende más allá de la simple tenencia de mascotas.
Pile explica que los hogares funcionan como un microecosistema en el cual el parásito puede ingresar a través de múltiples vectores. Entre estos se encuentran las carnes mal cocidas, el deficiente lavado de las hortalizas y la falta de un aseo apropiado después de realizar labores de jardinería. Sostiene que los protocolos higiénicos son necesarios para evitar la aparición del parásito.
Para entender cómo un hogar puede ser foco potencial de transmisión del citado parásito, se requiere conectar la biología parasitaria con la seguridad alimentaria y la higiene cotidiana.
El profesor sostiene que la higiene debe ser integral dentro y fuera de la casa.
En el ámbito residencial, para comprender la dinámica de la Toxoplasmosis, es fundamental analizar que la salud humana, animal y ambiental se encuentran intrínsecamente interconectadas bajo la concepción de “Una sola Salud”. Sin embargo, al momento en que unos de estos 3 conceptos se vean comprometidos, el ciclo biológico del Toxoplasma gondii lo aprovecha y entra.
Sostiene que el entorno doméstico es la principal fuente de infección, no deriva del contacto directo con los gatos. Esta sobreviene con la ingesta accidental de las formas infectantes de quistes tisulares a través de algunos alimentos. El cerdo, ovejas, aves y reses actúan como hospedadores intermediarios y pueden albergar los citados quistes en sus músculos.
El consumo de carne cruda, semicruda o productos cárnicos mal curados constituye una de las principales fuentes de transmisión en el ámbito familiar. Además, las oocistos pueden ser excretados en el suelo agrícola y contaminar las frutas, verduras y acuíferos.
El catedrático expresa que los oocistos son altamente resistentes a las condiciones climáticas adversas y son capaces de permanecer durante meses en la tierra húmeda.
Según el veterinario gran parte de la población mundial adulta ha tenido contacto con el parásito, al menos alguna vez. Es posible que la experiencia haya generado anticuerpos en contra del Toxoplasma gondii.
En individuos con un sistema inmunológico funcional la afectación pasa de forma asintomática. También, puede manifestarse mediante un cuadro clínico leve con síntomas similares a los de un síndrome gripal.
Revela que el desafío de la salud pública está en lo relacionado con poblaciones específicas donde la respuesta inmunitaria es deficiente o inexistente, transformando una infección usualmente benigna en una condición de alto riesgo. Señala que la Toxoplasmosis se logra controlar practicando una gestión de salud integral.