Carmen M. Guevara Cruz /Periodista /Foto tomada de https://www.elistmopty.com/

La historia de los cines en la ciudad de Panamá registra una variedad de salas, y el Teatro Cecilia es una de tantas. Fue propiedad de Manuel Espinosa Batista, considerado prócer de la Separación de Panamá de Colombia en 1903. Se encargó de traer al Istmo el material de construcción y demás mobiliarios. Ubicado en la Avenida Central, ciudad de Panamá a un costado del Banco Nacional de Panamá.
De acuerdo con información publicada en la web https://www.elistmopty.com/, abrió funciones en 1918, año que termina la Segunda Guerra Mundial. La primera sala de cine en Panamá fue inaugurada en 1910, con el nombre de Sarah Bernhardt, inspirado en la renombrada actriz francesa.
Durante el estreno se proyectaron películas mudas, en blanco y negro, únicamente acompañadas de piano. Uno de los pianistas fue Lucho Azcárraga, quien más tarde sería un representante de la música vernacular panameña.
La publicación menciona que, al iniciar el cine sonoro en 1929, con el estreno de la película “The Jazz Singer”, el Teatro Cecilia fue una de las primeras salas en proyectarla al público, y al mismo tiempo que las salas cinematográficas Teatro Strand y Teatro Colón en la ciudad Atlántica. En este escenario también se efectuaron presentaciones artísticas, convenciones políticas, conferencias y actividades especiales.
Según el investigador historiográfico, Luis J. Ceballos, cada sala de cine tenía un cuarto de proyección en el segundo piso. Era cerrado, con un ventilador para minimizar la intensidad del calor que emanaba de dichos proyectores, cuyas cintas en ocasiones sufrían daños por las altas temperaturas.
Otro detalle que ofrece el investigador es que esta máquina de proyección cinematográfica era manejada en ocasiones por uno o dos operadores que se turnaban para revisar el proceso de ajuste de imagen de la pantalla.
Los módicos precios captaron a muchos cinéfilos y sus espectaculares diseños de anuncios de próximos estrenos siempre llamaban la atención de los transeúntes. Las viejas estructuras del Teatro Cecilia fueron reconstruidas y adaptadas para tiendas de artículos del hogar y prendas de vestir. Solo quedan recuerdos de años de oro del Cine en Panamá.