Carmen M. Guevara Cruz /Periodista *Fotos: Ian M. Arcia L. /La Estrella de Panamá/Gregorio De Gracia

Betania fue la primera urbanización que se diseñó en las afueras de la ciudad de Panamá. En dicho lugar, posteriormente convertido en corregimiento, abrió sus puertas el teatro Savoy. El evento histórico ocurrió el 8 de septiembre de 1951.
La creación del Savoy en Betania tuvo como objetivo servir como cine de barrio de segunda categoría para los residentes del área. Con el paso del tiempo, la idea no caló en los gustos de sus residentes. Así lo relató su subgerente, Guillermo Watts a René Castillo, egresado de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Panamá, autor de la tesis de grado titulada: “Las salas de exhibición de películas en la ciudad de Panamá evolución e Historia”. La cita de Castillo refiere la entrevista realizada a Watts en 1991.

Watts menciona que los antiguos residentes eran personas de clase humilde y fueron desplazados por nuevos vecinos con poder adquisitivo más alto, que buscaban otra forma de divertirse y no asistían a ese tipo de cine.
De acuerdo con información publicada por el Panamá América del 8 de septiembre, a las 7 de la noche se inauguró la sala cinematográfica con una producción en tecnicolor “El mejor de los malos”, película del oeste interpretada por Robert Ryan, Claire Trevor y Robert Preston.
En la cartelera del diario La Estrella de Panamá de marzo de 1969, se aprecian los precios para ver 2 películas, uno de 0.49 centésimos y otro de 0.20.

En el conversatorio, el empresario menciona que el primer propietario fue un español, Gustavo Trío, propietario de la empresa Central, S.A. Años más tarde la sala fue administrada por la empresa Sánchez Films, S.A.
Detalla que, en 1983, el cine pasó a ser propiedad de la señora Carmen De Los Ríos. Bajo esta administración se redujo de mil 200 butacas a 800 y construyeron locales comerciales en el frente del local.

En un comentario publicado en panamaviejaescuela.com, una cinéfila relata “Fui maestra por 20 años hasta que me casé y me fui a residir en Michigan Estados Unidos. Recuerdo todos los cines, y el Savoy en Betania, ya que vivía allí por muchos años en mi infancia”. La fuente asegura que las matinés fueron días felices para juventud de la época. Y añade, no había tanta maldad ni egoísmo. Además, que se gozaba de más cultura, obediencia a los padres y, ante todo, respeto.
El Teatro Savoy cierra sus puertas a finales de los 80.