Carmen M. Guevara Cruz /Periodista
La verdadera celebración de la Navidad es de origen pagano y celebrada en el solsticio de invierno, pero en el siglo III de d.C., fue adaptada por la Iglesia Católica, conmemorando el nacimiento de Jesús en Belén que según los evangelios de San Mateo y San Lucas sucedió en esas fechas.
Las compras compulsivas para las fiestas de la natividad del Señor se basan en el consumo excesivo de artículos que muchas veces no se necesitan. El impulso vigente de obtener los productos generalmente depende de un estado emocional depresivo o influido a través del bombardeo excesivo de publicidad que inducen al consumidor de realizar compras irresponsables.
Es importante, para contrarrestar este mal hábito, preparar una lista con lo necesario y útil para satisfacer las necesidades del hogar o personal a consumo, que se determinará por el monto de dinero que va gastar en las compras.
En este sentido, debe limitarse exclusivamente a la lista que debe estar determinada de acuerdo al presupuesto familiar. Se recomienda ir acompañado y descartar todos los artículos que no se hayan anotado.
Otra recomendación es comprar con tiempo, pagar en efectivo, las tarjetas de créditos dejarlas en casa y en caso de utilizarlas, solo para adquirir algo muy necesario.
Las personas compulsivas deben fijar su norte al autocontrol y desechar ese mecanismo que tienen de adquirir cosas innecesarias, activar sus pensamientos orientados en aquellos bienes que estén obligados a tener en el futuro. El autocontrol ayuda a no tener remordimientos en enero, por falta de dinero para satisfacer necesidades como comprar los alimentos, pago de vivienda, servicios públicos y otras obligaciones mensuales.
El papa Francisco recuerda el significado de la Navidad: “La cercanía, la pobreza y lo concreto. Dios no quiere apariencia, sino cosas concretas. No dejemos pasar esta Navidad sin hacer algo de bueno. Ya que es su fiesta, su cumpleaños, hagámosle a Él regalos que le agraden. En Navidad Dios es concreto, en su nombre hagamos renacer un poco de esperanza a quien la ha perdido”.
Navidad quiere decir que Dios es cercano, Jesús nace en el pesebre y allí nos recuerda que no tuvo a nadie alrededor, sino a aquellos que lo querían: María, José y los pastores; todos eran pobres, unidos por el afecto y el asombro; no por riquezas y grandes posibilidades.
El humilde pesebre, por tanto, saca a relucir las verdaderas riquezas de la vida: ni el dinero ni y el poder, sino las relaciones y las personas.