Un trabajo artesanal que se realiza en la comunidad de El Limón de Santa María, provincia de Herrera, por más de setenta y cinco años. Generaciones de manos laboriosas dan testimonio de la labor autóctona que se hace en este pequeño corregimiento de 1,415 habitantes, según datos estadístico (2010), en la vía que conduce al distrito de Ocú. Preparación del material Para la confección del ladrillo es necesario tener tierra picada, estiércol de caballo desmenuzado y agua en abundancia, el preciado líquido hasta mediado de los años 80, era extraída directamente del río Salobre, manifestó el profesor Francisco Serrano Marín, propietario de la fábrica Hermanos Serrano. El material se deposita en una “pila” espacio redondo escarbado en la tierra, donde el artesano deja reportar los elementos por 24 horas, este proceso permite que el barro esté suave y manejable al momento de amasar con los pies por lo mínimo, tres horas, afirmó. Proceso de confección Cuando el barro está preparado se pasa a un molde que antes, cuando eran de madera, se conocía con el nombre de “micho” o “galápago”, y que ahora son de metal. Luego que el ladrillo en crudo este bien liso se saca del molde y se tiende en un espacio de terreno preparado para que los fuertes rayos del sol de esta región azuerence, realicen esta tarea del secado, señaló Serrano. También, nos indica que influye el clima, se necesita mucha brisa, para que el ladrillo seque más rápido, se deja de tres a cuatro días al sol, para luego pasarlo a un horno artesanal. Horneado Antes de llevar a hornear los ladrillos, deben pasar por la tarea de “cantear, que consiste en quitar los bordes que sobresalen del producto, aquí entran los niños y adolescentes en su labor, en período de vacaciones escolares, muchos jóvenes, desde temprana edad, son motivados a buscar dinero, una gran mayoría de ellos para poder comprarse sus útiles escolares y también para ayudar a sus padres a sufragar los gastos del hogar. En el horneado, se necesita de diez horas y dos días después se procede a sacar para la venta. Manos expertas confeccionan las tejas Tiene el mismo procedimiento de elaboración del ladrillo, varía en su preparación, que necesita más horas de trabajo para su acabado, “el barro se amasa seis horas en vez de tres y la tarea tiene que ser realizada por personas bien duchas, en la actividad, para que no se quiebre a la hora de colocarla en el molde o tender al sol” señaló el Artesano. El señor Domingo Serrano destacó que para el proceso de hornear, se usa la misma cantidad de horas requeridas del otro producto mencionado. La cantidad de veinte tejas representa un metro cuadrado y el peso de cada teja es de cinco libras. Empleo temporal Anteriormente, en la estación seca, que iba de diciembre a finales del mes de abril, se laboraba en “el tejal” nombre pintoresco conocido, por cualquier morador de esta región, en esa temporada los hombres de diferentes edades conseguían un oficio, que les permitía llevar el sustento a sus familias. Como reza el dicho “el trabajo dignifica al hombre”, se podía encontrar desde trabajadores humildes sin ninguna preparación académica, hasta jóvenes de secundaria e incluso universitarios, que de manera honrada realizan un oficio loable, cuya técnica prácticamente en desuso tuvo su mayor apogeo entre 1940 y 1970. Cabe destacar, que la jornada laboral se realizaba, por “tarea”, quiere decir que el mismo artesano decidía cuántas horas al día quería trabajar y cuánto deseaba ganar. En estos momentos, escasea la mano de obra en el lugar, lo que ha permitido ofrecer contrato de trabajo permanente con todas las prestaciones y alojamiento a personal de las áreas ngobe bugle de la provincia de Veraguas, que emigran de la comarca en busca de una mejor calidad de vida, manifestó lamentándose de la desgracia de los humildes empleados, el maestro Francisco. Producción Es de 50 mil ladrillos y tejas al año, a un precio por unidad, 55 centavos la teja y a 35 centavos los ladrillos, dependiendo del tamaño. Mercado El uso del ladrillo y teja es muy comercializado en la región, para la construcción de viviendas, los clientes las prefieren por un precio módico, buena calidad y como alternativa de ambientes ecológicos, construidas con material no toxico. También, esta producción es muy solicitada para reconstruir monumentos históricos, tal es el caso de la Autoridad de Turismo, el Instituto Nacional de Cultura (construcción de la Casa de la Cultura en la Tiza de Las Tablas, INAC de la provincia de Chiriquí, para la restauración de la iglesia de San Francisco de la Montaña, provincia de Veraguas y la Iglesia de Natá de los Caballeros en Coclé). En clientes particulares, también, esta producción se uso para un proyecto de casas de artesanías, en Coronado, en este lugar es muy solicitado, por la afectación en las viviendas por la corrosión en el ambientes marino donde se encuentran. El hombre de campo, con materiales que brinda la madre naturaleza todavía conserva las tradicionales herencias de sus antepasados, lo único que clama a los gobiernos que apoyen esta actividad y que no muera la labor artesanal.