Vínculos y dependencias del asistente de Drácula

Vie, 21/04/2023 - 16:05
Autor:

Rainer Tuñón C. - Director RRPP/Foto tomada de la web universalpictures.com

Drácula cine
Foto tomada de la web universalpictures.com

Vlad III de Valaquia fue el legendario príncipe del poblado al sur de los cárpatos meridionales. Sus historias inspiraron al escritor irlandés Bram Stoker para crear a Drácula, uno de los personajes más crueles, malignos y seductores, cuya vigencia se mantiene gracias a la extraordinaria producción literaria y audiovisual de los últimos cien años.

De su vida inmortal, los rincones siniestros de su alma, sus dotes, habilidades y poderes, así como su evolutiva sabiduría, han conquistado a más de un fanático del género del terror en todas partes del mundo. Es así que, desde la Europa oriental del siglo quince hasta la cotidianidad en la era digital del presente siglo, el príncipe oscuro se levanta como un ícono de la cultura que parece no pasar de moda con el paso del tiempo.

En la última encarnación cinematográfica de Drácula, le ha tocado el turno al renombrado actor Nicolás Cage, quien le hace un legendario tributo a los mejores intérpretes de este lúgubre personaje con Renfield, una comedia negra que mezcla con cierta destreza y otros pequeños desaciertos, lo divertido del cine camp, el cine de acción que atrapa miradas con efecto seductor para darle divertida grandilocuencia a este personaje que fuera creado por Stoker (publicado hacia 1897) y que ha sido considerado como el libro de terror más bello de la literatura.

Cage evoca al Drácula de Tod Browning (Bela Lugosi), pasa por los tintes expresionistas del Conde Orlok, de la Nosferatu de F.W. Murnau y la versión de Werner Herzog con Klaus Kinski, en un relato que se acerca al Innocent Blood de John Landis y al Blácula que hiciera William Marshall, el estilo callejero del Vampiro en Brooklyn de Wes Craven con las sazones del Christopher Lee de las películas de la Hammer (él protagonizó diez de ellas) y el de Lo que hacemos en las sombras, de Taika Waititi. De hecho, hace más de 30 años, el propio Cage participaría en una producción titulada El beso del Vampiro, en donde se acercaba el cine de este género.

Ahora, la revisión de estos lúgubres personajes lo hacen desde la perspectiva de Renfield, el sufrido asistente del vampiro mayor, quien se encuentra en una crisis existencial por la relación tóxica y co-dependiente que existe con este manipulador y narcisista villano de todos los tiempos.

En el camino, para aquellos cinéfilos que disfrutan de este tipo de exaltación cinematográfica, se trata de una de las propuestas más arriesgadas vistas a la fecha, como buen híbrido del cine B, comedia gore, irreverente y burlesco subgénero, que por guiños resguarda algo del estilo de Mel Brooks al parodiar aquella solemnidad del príncipe de las tinieblas. No es para todos los gustos, y definitivamente se destaca con Nicolas Cage y Nicolas Hoult, a quien vimos en Mi novio es un zombie, Mad Max y en los últimos meses en el filme El Menú, como su emacipable Renfield.