Rainer Tuñón C. / RRPP Universidad de Panamá
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Agregar picante a los crocantes bocadillos que se consumen a diario desde cualquier parte del mundo, a cualquier hora del día, hizo la diferencia en el consumo de “snacks” desde hace más de tres décadas.
La marca Cheetos de Frito Lays (subsidiaria de Pepsico), desde 1948 popularizó estos aperitivos de harina de maíz que se calientan a presión y se dejan secar con los sabores deseados por el público que los consume; sin embargo, el sabor Flamin' Hot, que se hace con saborizantes, colorantes y glutamato monosódico para provocar que la lengua se haga más receptiva a los condimentos y lograr potenciarlo al paladar, fue creado para un mercado emergente en los Estados Unidos, desde Frito-Lay en Plano, Texas, a partir de 1989, principalmente para la comunidad latina que saboreaba los sabrosos picantes.
Como estrategia de marketing, esta idea funcionó a tal punto que, en la actualidad, estos deliciosos canapés saborizados están presentes en todo momento. Una de las principales motivaciones se hizo evidente cuando productos picantes que proponían competidores regionales “desaparecían de los estantes” en las tiendas de barrio - para fiestas o reuniones - y las gasolineras en donde existían mayorías latinas.
Todo esto se da en medio de la batalla de Frito Lays y Anheuser-Busch con la línea Eagle Snacks, que hacía que se perdiera una importante cuota de mercado de los famosos Cheetos.
En este contexto, conocemos de la existencia de Richard Montañéz, un emprendedor mexicoamericano que creció en el barrio del este de Los Ángeles y cambió una invitación a formar parte de las pandillas del lugar para convertirse en conserje en la empresa Frito Lays. Con los años, llevó los Cheetos picantes a la fábrica, según le dijo en una entrevista a la National Public Radio.
"Vi gente comprando chiles. Vi gente comprando especias. Y miré nuestras papas Lay's sin sabor… ¿Así que no tenemos nada para las personas a las que les gusta lo picante?", pensó Montañéz.
Esta visionaria historia llamó la atención de la actriz Eva Longoria, quien se propuso a dirigir un proyecto de cine basado en la vida de la exitosa experiencia de quien se convirtiera posteriormente en director de marketing para una división dirigida a los mercados latinos.
La película se titula Flamin’ Hot: El sabor que cambió la historia, disponible en la plataforma de streaming Disney+, con las actuaciones de Jesse García, Annie González, Dennis Haysbert y Tony Shalhoub.
Longoria explicó a los medios que se trata de “una historia que celebra el sueño empresarial estadounidense, sin dejar de lado el hecho de que ese sueño no está disponible de la misma manera para todos".
Asimismo, el propio Montañez publicó en el 2021 el libro Flamin’ Hot: The Incredible True Story of One Man’s Rise from Janitor to Top Executive, aunque se generó cierta controversia, pues él asegura ser el creador del sabor más popular de la marca y la empresa lo desacredita aduciendo que el snack fue creado en las oficinas texanas para competir con otros aperitivos picantes.
Independientemente de la polémica, el resultado ha sido una motivadora película que, a pesar de presentar una narrativa sencilla y lineal llena de lugares comunes en este género, logra conmover a las audiencias por el mensaje que transmite.