Rainer Tuñón C. - Director RRPP-UP/Foto : Sony Pictures

El justiciero era una serie de televisión protagonizada por Edward Woodward, muy popular en los años ochenta, sobre las operaciones del exagente del servicio británico Robert McCall -y presumiblemente de la CIA-, como justiciero y vengador callejero que usaba sus habilidades para combatir a la mafia, delincuentes, extorsionadores y cualquier célula terrorista, defendiendo a los desprotegidos.
Hace casi una década que su versión de cine refrescó al personaje, con el inigualable estilo de Denzel Washington, bajo la atinada dirección de Antoine Fuquia, con quien había trabajado antes en el drama policía Día de entrenamiento, que le permitió ganar su segundo premio Oscar.
¿Qué le encantó a la audiencia? Comentaba el crítico de The Hollywood Reporter, Todd McCarthy que era “la película más emocionante, violenta y elegante en mucho tiempo”.
Cuatro años más tarde, regresaron en una secuela que, para muchos, superó las expectativas de la primera, por lograr profundizar más en el personaje principal que en esa ocasión se va de venganza personal por la muerte de su mejor amiga.
En el medio argentino Página 12, la crítica de cine afirmaba que esta segunda parte “confirma muchos elementos que ya eran parte del film original. Para empezar, la efectividad del combo Washington/Fuqua (…) Pero también confirma de lo que de la primera una película entretenida”.
La popularidad de estas películas permitió la realización de una teleserie con Queen Latifah en el rol principal, que ha tenido su par de temporadas y se ha sostenido por la dinámica de justiciera en favor de los más oprimidos por el sistema.
Ahora se estrena el final de esta violenta saga del solitario McCall, y en esta ocasión se traslada para Italia, buscando paz y tranquilidad, solo para volver a las andanzas porque en el pueblo que lo recibe y lo trata con cariño de casa, la mafia perturba su tranquilidad.
Lo que se ha destacado de estas películas es la mezcla perfecta entre el cine de acción que deslumbra a la fanaticada, el indiscutible talento del dos veces ganador del premio de la academia, quien no decepciona y empatiza constantemente con el espectador, así como la dirección misma de estas cintas que conecta entre lo visceral de sus secuencias con las pausas y golpes de edición que rescatan a los seguidores de los mejores filmes en el género.
En esta ocasión, la actriz Dakota Fanning, quien anteriormente colaboró con Denzel en la película Hombre en llamas, siendo niña, se une en la trama como un personaje que une los vínculos del protagonista con sus realidades más cercanas.
Concluye así una de las mejores trilogías del cine de acción que en la actualidad ha tenido un buen desempeño en la taquilla global.