Ser Maestro …en ocasión de celebrarse el día del maestro panameño

Lun, 04/12/2023 - 17:00
Autor:

Franklin De Gracia G. /Profesor de la Universidad de Panamá

 

En este día, nuestro día, me embarga la emoción de poder reconocer la importante labor que profesamos y compartir el agradecimiento mutuo entre los estudiantes que formamos y los colegas maestros y profesores del país que compartimos la loable misión de educar.

Porque al igual que los estudiantes dependen de sus profesores para la animación y el apoyo en el proceso de aprendizaje, nosotros como profesores también dependemos de ellos para hacer realidad una gran carrera.

Ser educador es una profesión de servicio, y nos acercamos todos los días a nuestra labor con fe y pasión, no solo compartiendo nuestros conocimientos a los estudiantes, sino aprendiendo a construirlos con ellos y para ellos.

Para cada maestro., “enseñar es sinónimo de felicidad, porque además de lo que hacemos en el aula, desarrollamos los saberes en infinidad de actividades diferentes, porque nacimos como profesionales con la misión de servir a nuestro país, apoyar su crecimiento y desarrollo en el marco de la Educación”.

A todos nos llena de pasión cumplir el cometido encomendado, mientras expresamos y atesoramos conocimientos como parte de una comunidad educativa que vive el aprendizaje, y la construcción de los saberes. Porque el conocimiento no sirve de nada si no se difunde y trasciende a las nuevas generaciones.

Hoy celebramos un día del maestro, diferente, resultante de las recientes luchas patrióticas que protagonizamos estudiantes, profesores y comunidad nacional; muchos de los cuales, en algún momento, pasaron por las aulas de clases, templos de saber que lideramos los maestros.

Los profesores esforzados modelamos al ciudadano con nuestros actos y valores; ayudamos a construir una autoimagen personal, profesional y de defensores de la Patria; cuando nos responsabilizamos de promover una autoestima saludable e inspiramos el deseo de aprender y de ser un hombre o mujer que piensa críticamente.

Este momento histórico nos permite recordar a la insigne maestra Sara Sotillo G, quien fue incansable luchadora por lograr la autonomía universitaria; y sus palabras cuando se dirigió a un nutrido grupo de maestros en un acto público el 31 de julio de 1961:

“Cuando el tiempo nos ordene entregar el mando a las generaciones de educadores que se vienen forjando ellos nos recuerden reverentes y tomen nuestro ejemplo como antorcha de inextinguible inspiración” Sara Sotillo

Solo los que viven para los demás pueden llamarse maestros. Sin maestros, no me habría convertido en maestro, ingeniero, enfermero, científico o abogado, pero lo más importante, poca gente se daría cuenta del valor del conocimiento y de los buenos valores en la sociedad en que vivimos. El maestro es leal y no se cansa de dar, porque el maestro es como la vela: que alumbra, hasta que se acaba. Como maestros, podemos educarnos de dos maneras: enseñando a ganarnos la vida o enseñando a vivir; ambos aspectos son relevantes: en la época en que vivimos, debemos educar a la gente sobre humanismo, ciencia, tecnología, cultura, valores y respeto de las normas en el contexto político, económico y social.

Se entiende que más importante que el propio conocimiento es saber alimentarlo, corregirlo, aplicarlo a las decisiones y, sobre todo, transferirlo para mantener el conocimiento nutrido.

Hoy, en esta fecha memorable en reconocimiento a Manuel José Hurtado y otros ilustres panameños como Sara Sotillo, José Daniel Crespo, celebramos el Día del Maestro, recordaré las palabras exactas y correctas del gran Pedagogo, Investigador Filosofo y Politólogo el Dr. José Daniel Crespo.

“Yo no aspiro a privar a nuestra juventud de ideales, sino por el contrario, aspiro a que nuestra juventud los forme mediante su mayor participación en la vida social de la comunidad. Esto les dará a estos ideales valor real, los convertirá en verdaderos reguladores de la conducta y hará de ellos algo más de lo que han sido hasta aquí, meras fórmulas teóricas sin trascendencia alguna en la conducta y por consiguiente desprovistos de todo valor”.

¡Feliz día del maestro panameño!