Omar A. Joseph /Relacionista Público


1. ¿Ocho candidatos a la silla presidencial?
CH.M.
Este 5 de mayo se estima que más de 3 millones de panameños elijan al nuevo presidente del país, con un abanico de candidatos, 4 de los aspirantes que pertenecen a la partidocracia; uno que creó su nuevo partido y tres candidatos por la libre postulación. Esta contienda electoral se dará en medio de una zozobra e incertidumbre por la crisis económica y social que azota al país, mientras la población manifiesta y exige cómo debería gobernar el nuevo ocupante de la silla presidencial.
A.M.
Me parece que en Panamá estamos viendo un fenómeno muy similar al que ocurre en Perú desde hace varias elecciones, donde los partidos que en su momento fueron fuertes se van desgastando y abriendo espacio a fuerzas que provienen del movimiento social o del mundo profesional. Sin embargo, estas últimas fuerzas tampoco logran posesionarse en la mente de los electores. La gran fragmentación de la oferta producto de ello va haciendo cada vez más inestable las sociedades destruyendo el objetivo sociológico de las elecciones que es estabilizar el poder de la clase dominante.
2. ¿Impacto de la condena a Ricardo Martinelli?
CH.M.
El panorama político previo a las elecciones del 5 de mayo, después del fallo de la Corte que rectifica la condena de Martinelli vislumbra un posible escenario de alianzas entre la partidocracia y los candidatos independientes con el objetivo de llegar a la silla presidencial. Sin embargo, esta condena cambia la dinámica de la elección, afectando la preferencia de los votantes, el equilibrio de poder entre los diferentes candidatos. Esto puede llevar a los electores a reevaluar las plataformas, las propuestas de los candidatos y por consiguiente su inclinación para favorecer a la opción tendenciosa que promueva el poder económico que beneficie sus intereses en esta contienda electoral.
A.M.
Evidentemente que el impacto más importante de la condena de Martinelli es la liberación del voto que se había orientado hacia él, que corresponde más o menos a 4 de cada 10 electores. Esto producirá una migración del voto. Otro fenómeno podría ser el abstencionismo, pero el panameño tiende a votar entre un 74 y un 78%. Así que la gente se verá obligada a elegir un candidato. Esto explica por qué por ahora las cargas (la intención del voto) entre varios de los candidatos se distribuye con bastante homogeneidad.
3. ¿Retos más apremiantes del próximo Gobierno?
CH.M.
Por un lado, en materia económica, Panamá tiene un déficit fiscal de más del 4% del PIB y una deuda pública de 47 mil millones de dólares. Ante ese incremento, el próximo Gobierno tiene el reto de gestionar y promover una diversificación de la economía, atraer inversión extranjera y gestionar la deuda pública implementando estrategias que vayan de la mano en fortalecer esa conectividad que tiene el país complementándolo entre el mercado global con el mercado doméstico. Un segundo reto es generar o crear plazas de empleo, ya que actualmente tenemos una tasa de desempleo del 7% y una tasa de informalidad laboral de 48%, donde los jóvenes de ese total son el 24% de los trabajadores, sin embargo, de 100 trabajadores desempleados en el país, 54 son jóvenes entre 15 a 29 años.
Otro desafío es reducir la desigualdad social, incluyendo el acceso a servicios básicos y la accesibilidad a servicios de salud, son temas prioritarios en el país. También, garantizar una educación de calidad y el acceso equitativo a la educación, que modernice el sistema educativo y adapte el currículo académico a las demandas cambiantes del mercado laboral.
A.M.
Un reto del próximo Gobierno es restaurar la confianza de la población por lo que deberá presentar varias propuestas de transparencia. Esto visto desde el punto de vista de las élites.
Sin embargo, será una tarea difícil de cumplir dado el hecho de que el que llegue lo hará con una cuota de consenso muy baja y lo espera una sociedad con otro nivel de conciencia, de manera que cualquier reto que deba cumplir el Gobierno primero debe contar con un factor primario que es estabilidad.
Así que cualquier reto que deba cumplir el Gobierno primero debe contar con un factor primario que es estabilidad. Algunas de las promesas incumplidas del actual Gobierno son sin duda alguna el mejoramiento de la educación.
4. ¿Promesas incumplidas del actual Gobierno?
CH.M.
En 2019 el Gobierno de Laurentino Cortizo propuso, por un lado, convertir a la educación en la estrella de su gobierno, sin embargo, siguen prevaleciendo las escuelas ranchos, la mayoría están en mal estado; hacinamiento en las aulas de clases, incremento de la deserción escolar, e ineficiencia en el sistema escolar público del país. Hay que añadir el incremento de la deserción escolar, ya que más de 130 mil jóvenes, entre 6 a 20 años, no están insertados en el sistema educativo. Otra promesa incumplida fue la eficiencia y transparencia. No obstante, todo su gobierno estuvo plagado de escándalos y posibles actos de corrupción que van desde la compra de ventiladores y recientemente de los auxilios económicos otorgados a familiares de los miembros de su partido.
A.M.
Algunas de las promesas incumplidas son, sin duda alguna, el mejoramiento de la educación.
Este fue uno de los grandes obstáculos que hizo imposible que del auge económico surgiera la continuidad o sostenibilidad del crecimiento Y a partir de lo cual ningún momento de auge será duradero.
Por otra parte, el plan social, inspirado sobre todo, en el proyecto Colmena, no logró superar las debilidades socioeconómicas regionales ni mejoró la equidad en el país.