Humanización a través de cuidados culturalmente aceptados

Vie, 18/10/2024 - 17:02
Autor:

Amvi Mendoza Chen /Docente Enfermería

 

El 12 de octubre se conmemoró el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, una fecha que nos recuerda la importancia de reconocer y aceptar las diversas culturas. Como profesionales de la salud, debemos adoptar un enfoque holístico que contemple al paciente en su totalidad, integrando aspectos culturales, sociales y emocionales, no solo físicos. Esto permite ofrecer una atención que sea verdaderamente aceptada y centrada en el paciente. Es relevante recordar que durante años la cultura del paciente ha venido contribuyendo a la construcción del concepto de salud y en las prácticas de cuidado a las que se siente habituado.

Panamá es un país con ricas raíces étnicas y una mezcla de influencias migratorias que dan forma a nuestras costumbres y valores en constante evolución. Por ello, es fundamental que la formación de los profesionales de la salud incluya un eje transversal sobre humanización y atención culturalmente aceptada en sus currículos. Esta formación debe ir más allá de la teoría; es esencial propiciar el desarrollo de las competencias clínicas en este ámbito.

Al respecto, la teoría de Madeleine Leininger sobre la diversidad y universalidad de los cuidados culturales enfatiza que la atención debe adaptarse a las creencias y prácticas culturales de los pacientes. Este enfoque ha influido en los planes educativos y en la práctica clínica. En investigación se requiere más integración del aspecto cultural para lograr la creación de políticas públicas que se ajusten, y respeten nuestra cultura panameña en lugar de importar soluciones extranjeras que pueden no ser efectivas.

La humanización ha cobrado relevancia recientemente, impulsada por cambios políticos y una mayor visibilidad mediática sobre la satisfacción del paciente. Este tema no debe ser considerado solo un evento anual, sino una responsabilidad ética diaria. Es crucial esforzarse por comprender al ser humano frente a nosotros, mediante una escucha activa y un interés genuino por sus necesidades y tratar de entender cómo su cultura influye en su vida y sus decisiones.

Desde esta perspectiva, cada profesional de la salud tiene la tarea diaria de promover una atención más humana desde los diferentes escenarios donde desempeñemos nuestras funciones. La integración de estos principios no solo mejora la calidad del cuidado, sino que también contribuye al bienestar general de nuestra sociedad, y ayuda a aumentar la satisfacción de nuestros pacientes.