“Este encuentro con ustedes, es para mí, un motivo para renovar la esperanza. Gracias por permitirlo”, de esta forma se expresó el Papa Francisco, al visitar el Hogar Buen Samaritano. El Sumo Pontífice argumentó que este hogar, y todos los centros que representan, son signo de esa vida nueva que el Señor nos quiere regalar. Es fácil confirmar la fe de algunos hermanos cuando se les ve actuar ungiendo heridas, sanando esperanza y animando a creer. Acá no nacen de nuevo, solo los podríamos llamar “Beneficiarios Primeros”, de vuestros hogares; aquí la iglesia y la fe nacen y se recrean continuamente por medio de la caridad. Estar aquí es tocar el rostro silencioso y material de la iglesia, que es capaz de profetizar y crear hogar y comunidad.
El rostro de la iglesia que normalmente no se ve y pasa desapercibido, pero es signo de la concreta misericordia y ternura de Dios, signo vivo de la buena nueva de la resurrección que actúa hoy en nuestras vidas, destacó el Santo Padre. Durante este encuentro, el Sucesor de Pedro, compartió con los jóvenes presentes del Centro Juan Pablo II, del Hogar de las Hermanas de la Caridad, y de la Casa de Amor, de la Congregación Hermanos de Jesús Kktotonngae.